Escalando una montaña sagrada: Adam’s Peak

Escalando una montaña Sagrada Adams Peak

 -Waking call (tres golpes a la puerta)

-ah? Qué hora es?

-la 1:20 AM, la alarma no sonó

-Tenemos 10 minutos para estar listos?

-Si!

-Genial….

Así empezó mi día, de noche a las 01:20AM. Tuve que estar lista en 10 minutos para subir una montaña sagrada El Adam’s Peak (el Pico de Adam en español) o Siri Pada, como es conocido localmente. Esta montaña es una de las atracciones más famosas de Sri Lanka y cuando digo atracción, estoy siendo irrespetuosa porque como les dije es una montaña sagrada para 4 grandes religiones, el Budismo, Hinduismo, Cristianismo e Islam. En el tope de la montaña hay una huella, que los budistas creen que es de Buda, los hinduistas de Shiva (Dios principal como Zeus o Apolo), los cristianos de San Tomás que fue el que introdujo el cristianismo en India y los musulmanes de Adán cuando fue echado del paraíso.

La idea era subir y ver el amanecer sobre las montañas, que prometía realmente ser un espectáculo. Todos decían (amigos, guías, bloggers, entre otros) que la escalada es retadora, yo pensé que este es el momento de mi vida en que más en forma estoy, así que era mejor hacerlo pronto. Aproveché la primera oportunidad que se me presentó para ir y no desanimarme. Pues el recorrido estuvo lleno de muchas sorpresas y fue una aventura única en mi vida, esta es la mi historia en el Pico de Adán.

El recorrido se inicia con 20 minutos de caminata por muchas tienditas, que venden comida, dulces típicos y bufandas, suéteres y gorros para el frio. Me recordó a Mérida en Venezuela, una de las zonas más frías del país porque está ubicada en Andes y donde está la montaña más alta del país. En todas partes en Mérida venden ropa de invierno y de un tiempo para acá me ha parecido un poco exagerado, porque hay que estar en pleno páramo para que la temperatura amerite alguna de estas cosas, pero como somos un país tropical y no estamos acostumbrados al frío, todos nos compramos nuestros gorros y guantes. Así me parecían estas tienditas un poco exageradas porque al final es Sri Lanka, es decir C A L U R O S O hasta a las 1:30 de la mañana. Bueno tal vez no había calor a esa hora pero tampoco frío y aunque me llevaba un suéter y una bufanda no pensaba que necesitaría más, no podía estar más equivocada.

Una estatua gigante de un Buda acostado y un Shiva de pie te reciben mientras vas adentrándote a la montaña. Al subir mi mirada observaba el camino de asenso iluminado, así como el pico iluminado juntas a las estrellas brillantes de la noche a su alrededor. Pareciera que estuvieras haciendo el ascenso hacia las estrellas, porque no se veía nada más en la oscuridad de la madrugada.

Cuando ya entramos en la montaña es cuando empiezas a ver los escalones. Yo había escuchado que la montaña tiene entre 5200-5500 escalones aproximadamente (7KM), pero pensé que eran escalones como de tierra hechos por el hombre, mi primera sorpresa: son escalones de cemento y mas cerca de la cima hasta pasamanos tienen. Por ende lo hace más seguro a la hora de subir porque son más estables, pero lo hace menos natural digamos. Las tienditas que venden té caliente, snacks y dulces están por toda la subida. Esto es otra razón por lo cual la subida no se siente como una experiencia con la naturaleza, todo está iluminado por la luz de bombillos y a eso agrégale mucha gente y posiblemente música en alguno de los kioscos que venden comida. Hasta ahora pareciera que  no les estoy recomendando la subida, pero no es así. Es que estás cosas me sorprendieron y como que nadie me preparó para esto. Yo me imaginaba una experiencia más salvaje de alguna forma, más en sintonía con el ambiente natural. Y fue justamente lo contrario, tanto así que había gente durmiendo en algunos refugios al lado del camino o en plenas escaleras, los kioscos también ofrecían habitaciones. La gente que dormía al lado del camino se iba despertando y se sumaba más gente a la escalada.

La escalada del Adam’s Peak es una experiencia cultural, no es una experiencia con la naturaleza.

Esta escalada es un peregrinaje, la gente local lo hace con fe, para cumplir promesas y hacer ofrendas. Los turistas somos los intrusos, vestidos con zapatos deportivos especiales para escalar, chaquetas y back packs llenos de snacks de montañismo. Los esrilanqueses suben en cholas (chanclas o flip-flops), suben con su ropa de diario, las mujeres con faldas largas, los hombres con pantalones o jeans. Adultos solos, adultos con niños pequeños, niños y niñas, adolescentes y hasta abuelas y abuelos, todos los ves subiendo impresionantemente. No huele a naturaleza, huele a incienso y aceite de lemongrass. Los locales no se paraban como yo a recuperar el aliento, se paraban a hacer una ofrenda, encender una vela o un incienso, a colocar su nombre en un papel y a amarrar hilo blanco entre los pasamanos. Pasamos un grupo que estaban cantando, canciones religiosas creo porque no entendía, pero parecían más canciones que se cantarían en un batallón, para animar a los presentes.

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Decir que la subida es “retadora” lo hace sonar más fácil de lo que es. La subida es difícil punto, no importa que tan en forma estés. Si estas en forma lo harás más rápido que otros pero igual va a ser difícil. Yo pasé momentos de lucha interna, pensando, arrepintiéndome y diciéndome que tal vez era mejor regresarse. Y se iba poniendo peor, más empinado, las escaleras más angostas mientras más cerca estaba a la cima. En el tope hay una campana que la gente toca una vez o cuantas veces hayas logrado subir hasta la cima, cuando empecé a escuchar la campana me emocioné, pero después de una curva vi como seguía el empinado ascenso y solo quería llorar, decir que no podía más y renunciar. Entonces empecé a hacer algo que me motivo: en vez de solo ver hacia arriba y ver lo que me faltaba empecé a ver hacia abajo y observar todo lo que había recorrido. Eso y poner mis manos sobre el pasamano y prácticamente dejar que mis brazos y espalda me subieran en vez de mis agotadas piernas, fue lo que me hizo llegar arriba. Por supuesto, una mirada a mis compañeros de subida esrilanqueses subiendo con solo chanclas y cargando bebes dormidos y gente que tuvo que ser auxiliada porque se lastimaron y eran cargadas hacia abajo, también me ayudaba a no quejarme tanto y a seguir. Nunca hice una pausa de más de 5 minutos para no enfriarme, esto porque mi novio me empujaba a seguir y se ganaba una mirada despectiva de mi parte tengo que confesar, y tarde entre 3 horas o 3 horas y media hasta el tope.

En la cima me esperaba la otra sorpresa, estaba totalmente construido. Piso de cemento, paredes estructuras, la cima tampoco parecía muy natural. Nos quitamos los zapatos porque queríamos ver la famosa huella y está considerado un lugar sagrado, y para mi sorpresa no vi nada. Esta bajo una estrecha estructura que pasas rápidamente porque la gente hace cola para verla y lo que ves es una manta con dinero y ofrendas, debajo oculta a los ojos esta la huella. Como les contaba en mi artículo sobre el Templo del Diente, tienes que creer que está ahí porque no la puedes ver. Aunque muchos creerían que esto fue decepcionante, no es por la huella por lo que los no creyentes suben, es por el amanecer ahí está la verdadera recompensa.

Les recomiendo que apenas lleguen, vean o no vean la huella, toquen la campana y se sienten a descansar, tomar agua y comer frente al horizonte al este, de una ve sin perder tiempo. Porque la cima se puede llenar mucho. El espectáculo empieza, una pequeña luz que se va ampliando, unos rayos verticales verde esmeralda, que nunca había visto en mi vida hacen su aparición, adornando el horizonte amarillo y  naranja. La luz lentamente iba revelándote donde realmente estabas: entre las nubes casi tocando el cielo, a 2243 metros sobre el nivel del mar, en medio de montañas que en ese momento se veían azules, pero que luego se tornarían en un intenso verde. Allí estaba mi experiencia natural que estaba extrañando en todo el recorrido y aunque no he visto muchos amaneceres en  mi vida, porque me gusta dormir, he visto muchos atardeceres y no hay punto de comparación. Los atardeceres son nostálgicos mientras que los amaneceres te llenan de energía y expectativa.  Ese ha sido el amanecer más hermoso que he visto en mi vida y esos rayos verdes esmeralda son uno de los responsables. El frio es intenso, creo que la temperatura se acercó a 0, hubiera querido tener un gorro o un suéter extra de esos que vendían al pie de la montaña.

La despertada a la 1:30AM valió la pena, la tortuosa subida valió la pena, el frio valió la pena, el dolor en las piernas y espalda los días siguientes, valieron la pena. La satisfacción y orgullo de haberlo logrado me acompañaron en el descenso, que es más rápido (me tomó alrededor de 2 horas y media) y menos tortuoso, pero que recomiendo hacerlo rápido porque las piernas te empiezan a temblar.

Les dejó este hermoso vídeo aéreo del pico para que se den una idea de su inmensidad

Datos Útiles

Ruta La subida que hice fue por Dalhouse. Hay una ruta más natural que es por Ratnapura, pero es supuestamente más difícil y larga: 15km.

Temporada: La mejor época es en la temporada de sequía entre finales de diciembre-enero hasta mayo. Es también la época de peregrinaje así que habrá mucha gente. Evita los días de luna llena o Poyas, porque son celebraciones budistas y se intensifica el número de peregrinos. Fuera de esta época te podrías encontrar con lluvia, sanguijuelas y sin luz porque los kioscos no estarán, pero es posible subir.

Estadía: Yo me fui un sábado en la tarde, subí y baje en la madrugada-mañana del domingo y regrese ese mismo día a Colombo. Podrían combinar ese viaje con una visita al Tea Country (Newara Eliya), del cual pronto les contaré. Por lo que está bien si se quedan en un pequeño hostal,  ya que solo dormirán unas horas antes del ascenso, yo me quedé en River View Wathsala Inn, un guesthouse sencillo, limpio y el buffet del desayuno estaba bien (aunque con esa hambre que cargaba todo iba a estar bien).

Pendiente con trampas para turistas: habrán algunos mendigos en el ascenso, algunos sin alguno de sus miembros. Mis amigos locales y expatriados que son residentes aquí me explican que la mayoría son parte de una mafia y recomiendan no darles dinero. En la entrada a la subida habrá unos monjes que les pidan dinero, pueden dejar una colaboración pero la entrada a la montaña es gratis, al menos hasta el momento de mi visita en enero de este año.

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