Compras locales, capítulo dos: Seúl

Compras locales capitulo dos Seul

Como les había contado en la primera edición de esta columna de “Mercados Locales”, ir a los mercados de campesinos, mercados municipales o mercados callejeros en distintas ciudades y países me encanta. Pues a pesar de que es un gusto muy personal, en Asia es un “Must”: lo tienes que hacer. Los mercados asiáticos siempre te sorprenderán, porque tienen cosas que seguramente en tu vida has probado, visto u olido. Además muy seguramente encontrarás cosas que creías comunes pero que aquí las usan para otros fines o tienen otras formas.

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En fin que entre las cosas que más promocionan en Seúl son los mercados y por supuesto que fui, les contaré sobre dos mercados que visité:

El Mercado Gwangjang es el mercado más antiguo de Seúl y era conocido previamente como Dongdaemun Market. Es techado por lo que fue muy conveniente en pleno otoño, donde la lluvia y el frío no paraban. Es por supuesto muy grande y puedes encontrar de todo, ropa típica coreana en el piso superior, telas, zapatos, souvenir, comida fresca como frutas y vegetales, y muy fresca como pescados aún vivos esperando que los compren o por el contrario pescado seco, el cual es muy muy oloroso. Yo disfruté caminando dentro de este mercado, que nuevamente gracias al clima, su interior era oscuro y lleno de muchas cosas todas nuevas y curiosas para mí.

La ropa típica coreana que vendían era de todos los tamaños, para adultos y niños. El traje típico de las mujeres son unos vestidos de seda en forma de campana, con una ancha falda y un lazo en el pecho, que uno la falda con una chaqueta/blusa, y su nombre es Hanbok. Esto es también el traje típico de Corea del Norte por supuesto, algo que las diferencias políticas no han podido quitar. La tela con el que son hechos es seda de colores pasteles muy suaves.

Además van a poder encontrar el famoso kimchi en recipientes de plástico esperando ser comprado. Así como unos chiles secos que son tan rojos que de solo verlos me picaba la boca. En el centro del mercado tienen puestos de comida cocinada ahí mismo, por supuesto que no reconocía nada pero el hambre estaba haciendo de las suyas en mi estómago, así que acepté la aventura y empecé a caminar en búsqueda de algo que me provocara comer. Había como unas tortillas fritas con vegetales que casi comí, pero me decidí por una sopa para sobrellevar el frio. Y en realidad la señora que vendía fue la única que buscó llamar mi atención y sin poder hablar en un idioma común, nos hicimos señas y me sirvió una sopa de calabaza muy sabrosa, con lo que parecía unas bolas de masa adentro. La servida era muy generosa y de verdad no pude ni terminarla. Me la comí sentadita en el puesto de comida acompañada de otros coreanos que me sonreían, mientras también comían su almuerzo. Irónicamente también me tomé una bebida fría, pero es que se veía muy bien, era un 7up (gaseosa sabor a limón) a la que le añadían bayas (en inglés berries).

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Entre las cosas extrañas que me encontré, aparte de raíces de Ginseng preservados en botellas que parecían como un frasco que encontrarías en un consultorio médico del siglo pasado, fue unas frutas gigantescas que ni en Estados Unidos he visto, famoso por sus frutas y vegetales alterados genéticamente. Venden muchas telas y sobre todo seda, hasta el día de hoy me arrepiento definitivamente de no haber comprado seda, el metro costaba 10USD, pero como no sabía si era una buena oferta o no, pues no lo hice. Pues resulta que para ser 100% seda, estaba barato. En este mercado es donde mejores precios encontré souvenirs, creo que es porque es más usado por los locales.

El otro mercado que visité fue el Mercado de Namdaemun. Es también un gran mercado pero a diferencia del Gwangjang, es al aire libre. Dicen que tiene ventas al mayor y que mucha de la mercancía que se ve en otros sitios en Seúl viene de ahí.

Este mercado es altamente recomendado para los turistas sale en todas las guías, nosotros logramos visitarlo fue al final de la tarde principio de la noche(a este si fui acompañada),  cuando ya todos los vendedores iban recogiendo. Sin embargo fuimos para comer y los puestos de comida si están abiertos hasta tarde. Ahí probé las tortillas fritas que había visto en el otro mercado y estaban muy buenas, puedes escoger que vegetales poner y no son solo de huevo sino de harina. Son jugosas por dentro y crujiente por las esquinas.

También comimos otras conchas marinas que estaban incluidos con el menú y pulpo. Como funcionan estos puestos de comida, es que ves los mariscos frescos sin cocinar pides algo y lo cocinan ahí mismo. Las mesitas de los puestos son de plástico y aquí también ves las servilletas típicas de Asia: papel toilette o de papel de baño. Así que para tener una buena comida típica callejera la vanidad de servilletas no van.

Por supuesto siempre tomando vino de arroz que va con el nombre de Makgeoli, del que les había contado en un artículo sobre comida coreana en Washington D.C. En Seúl lo puedes encontrar en todos lados, vienen como en botellas de 7up verdes de plástico.

A pesar de la fama del mercado de vender cosas al mayor, los souvenirs no me parecieron tan baratos aquí. El hecho que no llegue durante el día puede ser una de las razones. Este mercado es grande y está dividido en secciones, de comida, de ropa, zapatos y así. En las entradas por lo general puedes encontrar guías que hablan inglés, que te entregan un mapa y te explican a donde ir. Estos guías visten de rojo y lo puedes encontrar por toda la ciudad, yo los ví en el otro mercado también. Es muy útil la verdad, porque aunque la ciudad es navegable con el metro como les contaba antes, cuando sales del mismo la cosa se podría complicar un poco más.

De verdad yo disfruté mucho en Seúl en general y los mercados motivan todos tus sentidos, yo los recomiendo con los ojos cerrados. Así como cualquier comida coreana, de antemano les digo es difícil entender que contiene cada plato, así que si no son alérgicos a nada atrévanse a probar algo. Bueno sino se atreven a probar algo que conocen sería muy aburrido! Terminarían yendo a Mc Donalds o cadenas de comida occidental, de las que hay muchas en Seúl. Mi método para comer en Asia, es definir que quiero comer por rubros,  sopa, tallarines (noodles) o un plato con arroz. Después de responderme a mí misma eso, me pregunto si quiero, carne, pollo, pescado, cerdo o solo vegetales. Con esas dos decisiones ya es más fácil definir qué podrías  escoger aunque no entiendas de qué se trata el plato.

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