El Perahera en Sri Lanka, entre expectativas y realidad.

El Perahera en Sri Lanka

El festival más colorido de Asia. Así describían el Kandy Esala Perahera, antes de mi llegada al país en un programa televisivo, en un canal de viajes que ya no recuerdo. Cuando llegué a Sri Lanka empecé a ver muchas promociones al respecto. Como les comenté en mi artículo sobre el templo del diente en Kandy, la reliquia del diente de Buda que se guarda en este templo, es también protagonista de este festival. El Kandy Esala Perahera consiste en una celebración de 10 días en total, con una comparsa que cada día va aumentando en espectacularidad y participantes, donde se muestran bailarines, música, tambores, malabaristas con fuegos y decenas de elefantes! Eso quedó grabado en mi mente: ¡¡decenas de elefantes!! Me llenaba de fascinación y me recordó a mi cuento infantil y poema favorito Margarita”  de Rubén Darío  cuando recita:

Viste el rey ropas brillantes,

y luego hace desfilar

cuatrocientos elefantes

Para mí el Kandy Esala Perahera iba a ser un la representación física de esa estrofa que me hacía soñar con tierras lejanas durante mi niñez, en una ciudad de Venezuela. Estaba extremadamente emocionada.

El evento sucede en la luna llena de agosto así que tenía que prepararme para el próximo (Si quieres saber más sobre la tradición de este festival visita este artículo). Luego me enteré que en la capital Colombo hacían uno pequeño en la luna llena de febrero, para el Navam Full Moon Poya. Al festival se le conoce como el Nawam Maha Perahera y se llevaría a cabo  apenas  ¡a dos cuadras de mi casa!! Pues por supuesto me apunte, para presenciar la magia de la que hablaba Rubén Darío.

Cabe destacar que en los dos años que he presenciado el evento (2015 y 2016) siempre empieza más tarde de lo que anuncian. Sobre todo este año que empezó a las 9pm. La espera se puede hacer larga, pero el ambiente es agradable (a pesar del calor) la gente está en la calle y la luna llena como un plato siempre bella, espera por el desfile contigo.

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En el 2015 tuvimos que llegar a las seis de la tarde y compramos unos tickets para puestos, es un evento gratis y en la calle, pero si quieres la comodidad de sentarte, pues o traes la silla o pagas un poco. Empezó con una procesión de las distintas representaciones de los países budistas llevando las reliquias del templo  Gangaramaya (un templo muy particular del que les voy a contar pronto). Luego llegó una comparsa de chicos jóvenes que azotaban un cuero haciendo un sonido bien característico muy fuerte, para “alejar a los espíritus”. Chicos con la bandera de Sri Lanka, o la bandera budista o quemando aceite.  Los  tambores típicos cingaleses y bailarines cingaleses iban llegando. Este festival tiene su origen en los antiguos reinos cingaleses de la isla,  en Kandy es el de mayor esplendor por ser el último reino cingalés que cayó ante el poder de los colonialistas británicos.

Seguidamente van llegando las comparsas de personajes de las leyendas y mitos del país, personajes que normalmente he visto solo en máscaras para colocar en las paredes, suvenires y pinturas. Quisiera saber todas las historias alrededor de estos personajes, pero solo sé que sirven para ahuyentar las malas energías de tu hogar y son usados para protección. Colocar estas máscaras, un poco terroríficas, frente a tu hogar te protegerá. Imagino que la base para ese pensamiento debe ser parecido a lo que escuché en India: cuando la maldad se acerca a tu casa y ve algo feo, se aleja porque cree que no hay algo bueno o bello que dañar. Estos personajes bailaban, se movían y danzaban todo el tiempo al ritmo de los tambores, con trajes de colores. Color, color, color: nunca falta en Sri Lanka.

Había otras comparsas de chicos jóvenes bailando y haciendo malabares. Estaba disfrutando de las representaciones hasta que me percaté que algunas comparsas, los chicos tenían trajes un poco femeninos, cotas cortas mostrando el ombligo, gorros en el cabello y pulseras con sonido en los tobillos. Me pregunté si tal vez eran muy reveladores para mujeres y empezaron a usarlo en chicos. Se dice que la cultura conservadora en Sri Lanka es más bien algo reciente, de algunos pocos siglos para acá, así que no me extrañaría que esta danza antes era realizada por mujeres y luego fue cambiada. Luego caí en cuenta que no hay mujeres en todo el festival… No vi ninguna, en una comparsa que dura casi 3 horas, a  menos que hayan estado bajo esas máscaras.

Luego de estas primeras comparsas veo a lo lejos que se van acercando los elefantes, con trajes encima de colores brillantes, con diseños, moviendo sus orejas y caminando al ritmo de los tambores. La emoción me llegó al pecho, me llené de felicidad, primera vez que veía elefantes vestidos y primera vez que vería tantos juntos. Luego, mientras los tenía más cerca, la alegría del pecho se convirtió súbitamente en dolor.

Dolor porque los elefantes tenían cadenas en sus cuellos, cadenas que les amarraban su pata frontal derecha con su pata posterior izquierda, para que no dieran grandes pasos. Dolor porque vi como el Mahout o el manejador de elefantes, carga una lanza metálica o Aṅkuśa para controlar el animal.

La verdad es que ahora me parece todo bien ingenuo de mi parte, no sé qué pensaba: ¿que los elefantes iban deseosos de participar en un festival así? ¿O que iban a hacer elefantes libres que les encanta estar con humanos? Por supuesto que no, son animales cautivos y esclavos, sacados de su hábitat, forzados a trabajar para humanos y que han pasado por torturas con el proceso de “romper su espíritu”, a fin de estar bajo la dominación del hombre. Esto no es lo que Rubén Darío me prometió…

Puedo jurar que el primer año me pareció ver un elefante con lágrimas en sus ojos.

Mantener elefantes como mascotas es una práctica antigua en Sri Lanka, representa estatus social. También el elefante tiene una relación muy cercana con el budismo esrilanqués. Un elefante especialmente elegido es el que tienen el “honor” de pasear la reliquia religiosa más importante del país: la reliquia del diente. Los templos budistas  por lo general tienen uno o varios elefantes bajo su cuidado. Es una costumbre. El gobierno y organizaciones por los derechos de los animales han hecho esfuerzos para evitar que nuevos elefantes sean sacados de su hábitat y forzados a vivir como esclavos… Sin embargo tengo que decir que evitar que nuevos elefantes no caigan en manos privadas no me parece suficiente. Los elefantes deberían ser liberados de la esclavitud que representa trabajar para la industria del turismo e incluso para la religión. Los animales deben estar libres y aunque tocar un elefante y tener ese contacto con él es algo hermoso, que a lo mejor muchos deseamos (como les conté por Instagram en una corta historia con el elefante del Templo Gangaramaya), nada se compara a la experiencia de verlos libres y felices, como también les conté sobre mi viaje al Parque Nacional Yala.

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Este año a pesar de todo volví a Nawam Maha Perahera. Quería sacar nuevas fotos para compartir con ustedes y bueno no me malentiendan, me parece que tener un festival de esa naturaleza, con comparsas, participación de la comunidad,  de escuelas, con las representaciones culturales de la isla, sea gratis y abierto para todo público, que además forma parte de la herencia cultural y religiosa de la isla, es maravilloso, enriquecedor, una oportunidad única para locales y extranjeros para aprender sobre las manifestaciones culturales de la isla. Excepto por supuesto el uso de elefantes. Esta vez cuando los elefantes empezaron a llegar, no aguante mucho. Me daba mucha tristeza, más cuando ya los he visto libres en dos parques nacionales, incluyendo en la migración que hace en temporada seca al Parque Nacional Minneriya.

Entonces ustedes pueden decidir si ir o no a cualquiera de los Peraheras. Yo al de Kandy ya no iré, por el sufrimiento de los elefantes y por mí misma. No voy a montarme nunca a pasear en un elefante, los elefantes usados en el turismo son explotados, muchos mueren de hambre porque tienen que trabajar cuando por lo general ellos dedican el 80% de su día comiendo, cosa que no pueden hacer si tienen que pasear turistas. Tampoco iré al Orfanato de Elefantes en Pinnawala Sri Lanka, porque aunque dicen que protegen elefantes huérfanos, igual hacen de ello un negocio, puedes pagar y montar el elefante o darle de comer y aunque quisiéramos, los animales salvajes no deben ser mantenidos como mascotas o pretender que lo son.

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