Comprendiendo la práctica de Yin Yoga

 

IMG_7302Para los que siguen la cuenta de Deregrino en Instagram, sabrán que estuve un mes en Tailandia el mes pasado certificándome como profesora de yoga, para los que no sabían aprovecho para contarles la buena nueva: Soy profesora de yoga 🙂 :). Por aquí por Desarrollo Peregrino les he contado un poco sobre mi amor por el yoga y de mi experiencia con esta práctica milenaria. Pues ahora tengo tantas cosas que contarles al respecto después del curso que no sabría ni por dónde empezar. Un mes intensivo de yoga transformó mi vida, mi cuerpo y mi espíritu, además de certificar lo complejo y extenso que puede llegar a ser el estudio del yoga. En fin, que después de tres semanas de deliberaciones conmigo misma sobre qué escribir,  he decidido retomar está muy personal columna donde la dejé: en los artículos que tenía pendiente de escribir previo el entrenamiento. Ahora que tengo con un poco más de experiencia con este estilo, les voy a contar sobre un tipo de yoga que probé hace unos meses en Colombo Sri Lanka y luego en Tailandia: el Yin Yoga.

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Uno de los centros de yoga en Colombo promocionó a finales del año pasado un taller de un fin de semana con este estilo de yoga del que no había oído.  Revisé un poco y se trataba de un yoga un poco más lento y restaurativo. Bueno no mucho mi estilo, me gustaba más el yoga activo vinyasa que te hace sudar mientras te mueves entre las posiciones rápidamente. Pero bueno a pesar de las dudas pensé que podría ser interesante y que era mejor probar todos estos diferentes tipos de yoga no comunes ahora que estoy en oriente, así que me apunté.

En la primera sesión tuve un episodio gracioso por andar haciendo estos cursos en un idioma que no es mi lengua nativa. El profesor explicó brevemente de qué se trataba este tipo de yoga y preguntó: ¿alguien aquí es cristiano?, a mí me pareció un poco fuera de lugar la pregunta porque no estábamos hablando de religión, pero bueno “estamos en Sri Lanka” pensé, la religión es un gran tema aquí y yo digo: Yo (más raro que la pregunta es que yo haya levantado la mano diciendo que soy cristiana, la única en la clase) y él dijo ¿si?, yo callada y confundida no entendía porque hacía una pregunta y después que le respondía no decía nada. De repente alguien al lado mío me dice: “¿tú tienes alguna pregunta? Eso es lo que él preguntó”, y yo: “Oh no, disculpa malentendi”. Todos se rieron en la clase, el profesor se disculpó por su acento neozelandés (un poco difícil para mí de entender evidentemente) y yo me disculpe porque el inglés no es mi lengua nativa. Para los curiosos, su pregunta fue: “does anybody have a question?” Y yo entendí: “does anybody here is a Christian?” Si una súper malinterpretada).

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En fin que esa primera clase empezó al atardecer y a medida que la luz natural se iba yendo, las luz de las velas era apenas suficiente para ver la silueta del profesor mientras explicaba las poses (Asanas) que debíamos hacer, básicamente era posiciones sencillas que ya conocía de otras prácticas de yoga. Ah pero sencillas no quiere decir fácil de hacer. La dificultad con estas posiciones era que había que mantenerlas por varios minutos, dejando la gravedad hacer su trabajo. La idea era que estuviera cómoda, así que usé cojines y mi toalla de playa,  otras personas usaron almohadas. En fin que usamos todo lo necesario para estar acolchonados y cómodos.

La primera cosa que me sorprendió fue que dándole tiempo a una posición, podía hacer la posición más profundamente,  como por ejemplo con la posición de “Libélula” o como se le conoce en otras prácticas de yoga como Samakonasana en sánscrito que significa “Ángulo recto”. Es básicamente abrir tus piernas completamente hacia los lados y bajar tu tronco hacia el suelo. No fue que mágicamente en tres minutos lo pude hacer, pero si vi como mi tronco llegó más cerca al suelo con el tiempo.

La otra cosa con esta práctica, es que por sus posturas lentas es mucho más meditativo. El profesor no va a hablar tanto y la idea es que precisamente estés más concentrado en la práctica, más metido en tu cabeza o más bien fuera de ella, que de alguna manera los movimientos lentos, tener tus ojos cerrados, haga que tus pensamientos y preocupaciones se vayan dispersando, para que puedas estar más tiempo con el tú verdadero. Esta práctica de internalizar  y aprender sobre ti mismo es una de los ocho preceptos básicos de yoga y se llama Svadhyaya. Suena bonito, pero en la realidad al principio no es tan bonito ni fácil, puede ser difícil. En las posiciones más difíciles, mi mente se quería distraer con la incomodad de la postura y en vez de silencio había ruido en mi cabeza. Tenía un monólogo sin parar, ¿qué es esto? ¡Qué incomodo! ¡Me duele! ¿Por qué me duele? ¿Qué hago aquí? ¿Para que vine? ¿Por qué no puedo relajarme y meditar?…. y así continuamente hasta que eventualmente “The Monkey Mind” se calla y/o una emoción muy internalizada florece. Monkey Mind o la Mente de Mono, es un término que viene del budismo y es cuando nuestra mente está saltando por todos lados como un mono, sin concentrarse en nada, sino preocupándose por todo. Bueno el mono estaba suelto en mi cabeza con alguna de las poses en Yin Yoga.

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Sobre lo que dije que las emociones florecen, seguro han escuchado la frase: “Los órganos lloran las lágrimas que los ojos no pueden derramar”, que significa que las emociones que no lloramos se almacenan en el cuerpo. Bueno el yin yoga en específico anda en la búsqueda de esos paquetes escondidos por ahí pero no en los órganos sino en los músculos, porque no creas que  las emociones se van porque las ignoras, no señor todos esos traumas salen en algún momento y mejor que se te muestren a ti mismo, en la intimidad de tu mat de yoga que en otro lado. Esto me sucedió más que en cualquier otra posición, en la secuencia de los dragones; en inglés es low lunge,  en sánscrito Ashwa Sanchalanasana,  en español Postura del Bajo Paso Extendido o de la Luna Creciente. Como se habran dado cuenta el yin yoga usa posiciones de yoga pero por supuesto les cambia los nombres, como para hacerlo diferente y ¡más complicado también!

La historia termino feliz, logré acallar al mono que a veces se suelta en mi cabeza, me relaje, flexibilice mis caderas y me empecé a enamorar con el yin yoga. Pero esta historia de amor no se quedó ahí, durante la formación en enseñanza de yoga que hice teníamos 2 clases de yoga de más de dos horas, dos veces al día 5 días a la semana (más una práctica los sábados) durante un mes (es decir: mucho yoga). Fue bien intenso y por supuesto mi cuerpo pedía a súplicas bajar el ritmo y la intensidad. En esos momentos llegaba el yin yoga al rescate. El yin yoga es tan sutil con el cuerpo que casi cualquier persona lo puede hacer y además los beneficios para el cuerpo son  increíbles, masajeas tus músculos que no son fáciles de entrenar y relajar, masajeas las articulaciones, huesos y muchos de los tejidos conectivos del cuerpo. Si esto no te dice nada, digamos que trabajas lugares difíciles de llegar en tu cuerpo que con tu ejercicio tradicional o tú práctica tradicional  de yoga no alcanzas.

Y es porque el yin yoga es lo contrario a cualquier ejercicio. Según la tradición Daoista o Taoista (de origen chino y se cree que fue introducida por el filósofo Lao Tsé) la energía yin y yang está en todo. Ustedes seguro han visto el yin yang, que es la imagen de esta tradición. Muy simplificadamente les puedo decir que esta corriente cree que en todo el mundo, en todo lo que vive y existe hay dos energías, el  yin y el yang. La energía Yang es caliente, activo, rápido, masculino, obvio; y la energía Ying es fría, pasiva, lenta, femenina, misteriosa. Por lo que todos los ejercicios incluyendo el yoga son actividades Yang y el Yin Yoga es lo contrario, por su pasividad. Entonces es una manera de balancear la energía en tu cuerpo y encontrar el balance en tus actividades físicas.

De verdad fue una experiencia mágica, un viaje interno que les recomiendo a cualquier persona, sin importar que disciplina practiques, te aseguro que una sesión de yin yoga te relajará muchísimo. Esperen más artículos sobre yoga más seguido! Y si tienen alguna pregunta o les gustaría saber más sobre Yin yoga escríbanme, me encantaria ayudarlos!

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