Caracas y su ciudad universitaria

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De mi visita a Venezuela hace casi un año, dejé un artículo pendiente porque no encontraba las fotos del viaje,  pero al fin las encontré y puedo contarles mi historia! Quería hablarles del único LUGAR que hizo mi corazón saltar de emoción, amor, nostalgia, orgullo y tristeza a la vez. Y no fue mi encuentro con el Mar Caribe que siempre me saca una sonrisa en el alma, no fue ver la montaña del Ávila que decora Caracas con diferentes tonalidades de verde, marrón y hasta azul dependiendo de la hora del día y tampoco fue el verdor de mi ciudad natal Maracay, conocida como la Ciudad Jardín de Venezuela. Y no me malinterpreten, todos estos sitios me hicieron suspirar, porque me recibían en casa. Pero la que más emociones creo en mi fue la visita a la Ciudad Universitaria de Caracas (CUC), la sede de la Universidad Central de Venezuela (UCV) donde estudié mi pregrado, posgrado y obtuve mi primer trabajo profesional.

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Para mis lectores no venezolanos, les voy a explicar porque sentí todo esto y aunque casi cualquier persona puede sentir muchas emociones cuando visita su Campus Universitario, el caso de la Ciudad Universitaria de Caracas es especial. Empecemos por lo más obvio, este campus fue declarado Patrimonio de la Humanidad en  el año 2000 por la Unesco y su belleza la hace digna de visitar por lo que la incluyo en este blog, además de las emociones que me despertó cuando fui un día muy temprano en la mañana y una brisa fría y con esencia entre cemento y aroma de plantas  me recibieron nuevamente.

El complejo universitario fue construido entre los años 40 y 60 del siglo pasado, por el Arquitecto Carlos Raúl Villanueva. Entre las razones para su inclusión en la lista Unesco es que es considerada una obra maestra de la arquitectura moderna, de la arquitectura del Siglo XX, con el uso de cemento expuesto, con un poco del legado de la arquitectura colonial y la inclusión de obras de arte con funcionalidad, precepto que es conocido como la Síntesis de las Artes. En fin que un arquitecto puede deleitarse contando cada detalle y las tecnicidades del porque esta es una obra maestra, yo  por mi parte les relataré lo que viví y experimenté por un poco más de cinco años en mi vida.

El arte te rodea. La Ciudad Universitaria de Caracas (CUC) tiene  más de 60 obras de arte en los alrededores. Villanueva colaboró con 35 artistas en total, entre los venezolanos encontramos a Oswaldo Vigas, Jesús Soto y Mateo Manaure por ejemplo. Entre los artistas extranjeros encontramos a los franceses  Jean Arp, el cubista Fernand Léger y el americano Alexander Calder por nombrar algunos. Estos artistas dieron sus obras para  ser dispersadas en la magna obra que es la CUC. Esculturas, murales, vitrales y diseños forman parte de esta universidad. Estar rodeado de esta belleza artística hace algo en ti, aunque después de un tiempo tus ojos se acostumbren a esa belleza, te sigue rodeando y hace que tus días buenos, malos o normales estén acompañados por ese halo de hermosura de los colores y el arte. (Si quieres conocer el directorio completo de las obras de arte en la CUC ve a este link)

Cada detalle fue tomado en cuenta por el maestro Villanueva, desde la posiciones de los edificios con respecto a la dirección del viento y la luz, hasta el paisajismo de los jardines. Mientras recorres la CUC estarás entre el verdor de árboles y palmeras, que emiten un murmuro mientras la brisa sueva y fría de Caracas las mueve.  Si entras en alguno de los edificios encontrarás espacios internos y techados, con una abertura hacia afuera, bien sea en el techo, en formas más exóticas que una simple ventana o incluso paredes con agujeros que da la sensación de estar al aire libre. Estos trucos permiten la ventilación perfecta y juegos de luz y sombra a diferentes horas del día. Hasta cosas que pueden parecer sencillas como las escaleras, pueden sorprenderte con su belleza y unicidad, ninguna es parecida a otra.

Especial mención merecen las Nubes o Platillos Voladores de Alexander Calder, que están en el techo del Aula Magna de la Universidad. Su belleza no es solo estética sino también funcional, están diseñadas y posicionadas para ayudar con la acústica de la sala. Con esas nubes soñamos los ucevistas, porque es donde recibimos nuestros titulos universitarios. En esta sala hasta los asientos tienen colores y no solo cumplen la funcionalidad de ser sillas, sino que el material con el que están creadas también ayuda a mejorar la acústica.

Las otras emociones que sentí al visitar la Ciudad Universitaria tienen que ver con el hecho que pasé uno de los momentos más importantes de mi juventud en  la universidad, con eso todos nos  podríamos sentir identificados. Porque en ese tiempo creaste amistades que aún sobreviven en el tiempo o no, porque seguramente te enamoraste una vez o más de una vez, seguramente tu corazón se rompió o rompiste alguno, más de una vez. En mi caso, además de todo eso, esos años fueron muy decisivos en mi vida. Yo empecé  de 16 años la universidad, mucha gente entra con más edad, yo pase de vivir con mis padres en mi ciudad natal a vivir en la capital con mi hermana. Además, mi primer trabajo profesional fue también en esos pasillos. Entre a la edad adulta de independencia y responsabilidad plena de mi vida en la Universidad Central de Venezuela.  Por eso sentí emoción de amor y nostalgia por esos momentos que no volverán.

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Luego está el sentimiento de orgullo, que no viene solo por haber obtenido mi título universitario ahí, sino por haber aprendido de mi país en esas aulas. Las Universidades en Latinoamérica tienen un papel importante y muchas veces decisivos en las historias políticas y sociales del país. Y en Venezuela no es la diferencia, sino la norma. La UCV y sus integrantes siempre han estado de frente en las luchas democráticas del país. Siempre crítica y rebelde al poder. En mi era, la era de la Revolución Bolivariana” con Hugo Chávez, no fue diferente. Aprendimos sobre los riesgos a la democracia y luchamos para evitarlos. Me creció el deseo y apreciación a la democracia, el compromiso y el amor por Venezuela. También tengo que explicar que esta universidad es Nacional y Pública, por lo que es caldo de cultivo de la venezolanidad. Personas de todos los lugares y de todas las clases sociales se unen, reúnen, conocen y reconocen en este espacio. La tristeza viene por la situación actual de la universidad, que una vez más, no es distinta a la situación del país: de decadencia. Pobres salarios y ahorcamiento presupuestario son las razones, además de actos vandálicos en contra del patrimonio cultural y humano de la universidad. Pero esa historia triste no quiero contarlas aquí, he tratado de que este blog siempre tenga historias positivas e inspiradoras. Con este artículo deseo invitarlos a conocer este maravilloso espacio lleno de arte, invitarlos a conocer un poco más de mí y si un día se encuentran en Caracas, recuerden visitar su Ciudad Universitaria.

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