Singapur, más que un país desarrollado

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Singapur es un país desarrollado sin lugar a dudas. Sin embargo, estando allá me di cuenta que debía haber otro adjetivo para calificarlo, porque su desarrollo va más allá de lo que he visto en Europa Occidental y Estados Unidos, es más que un país desarrollado y aún no tenemos una definición que se adapte a este. La pulcritud en sus calles y la tecnología que acompañaba cada lugar al que fui me hizo sentir que estaba en el futuro, no en el 2016. Empezando por el aeropuerto, en el que el proceso de migración no fue más de 5 minutos y al terminar había una tableta preguntándome si me había gustado el servicio, no le podía dar las 100 estrellas que quería.

El primer día me fui al Garden by the Bay o Jardines de la Bahía, a disfrutar de toda la tecnología y el futurismo que ofrece este parque donde han construido edificaciones gigantes que tienen follaje por fuera y parecen  súper árboles que se iluminan en medio de la noche. Dentro del parque hay un invernadero que es un ecosistema de Bosque Nuboso. Tiene por nombre la Selva Lluviosa o Selva De Nubes (con la traducción exacta) y a pesar del calor húmedo del que siempre me quejo que existe en el sureste asiático y en el subcontinente, dentro de la Selva de las Nubes sentí como la temperatura bajó de inmediato como si estuviera en cualquier Parque Nacional de Selva Lluviosa en Venezuela. Las flores estaban bellísimas y por supuesto que lo que más me impresionaba era saber que era algo hecho por el hombre y que tenía un motivo ecológico, apaciguar el cambio climático con la siembra de más árboles y plantas. Por la misma zona se encuentra el centro financiero de este país-ciudad-estado, que es la vista más fotografiada en el Marina Bay. Y como no va a ser lo más fotografiado si hay un lago rodeado de rascacielos, con vidrios que reflejan el agua y el cielo. Si esto te parece poco pues puedes apreciar el Resort Marina Bay Sands que no  solo  es un resort -hotel de lujo con casino incluido, sino que tiene: ¡un barco en el tope de sus tres edificaciones!!!

Por el Marina Bay támbien queda el Glutton’s Bay o Bahía del Glotón, donde pueden comer comida callejera con una muy buena vista.

Pasear por Singapur es increíble, todo está a un nivel de perfección que no había visto en ningún otro país, la razón es que desde su fundación después de haber sido Colonia Británica y formar parte brevemente de la Federación Malaya, los fundadores del país querían la perfección, querían un país mejorado de todos los existentes. Para lograr esa visión han pasado leyes un poco extremas y otras un poco graciosas como la prohibición de vender goma de mascar, para que no se quede pegada en cualquier lado cuando la gente la desecha.

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Una de las cosas que más disfruté fue estar en la víspera del Año Nuevo Chino. La ciudad estaba decorada con amigables monitos por todos lados, porque este año corresponde al año del mono. Había mercados en la calle para comprar comida, dulces y los sobres chinos de Nuevo Año, que se usan para dar regalos y atraer prosperidad. Los puestos de comida, de dulces con colores fosforescentes y de puestos de carne seca, abundaban en el mercado. Me perdí por esos puestos probando algunas cosas memorables y otras no tanto. Entre las memorables tengo que decir que me atreví a probar nuevamente el Durián, la fruta asiática apestosa que los asiáticos aman y no entiendo ninguna de sus razones. Esta vez no la probé fresca sino en forma de dulces y pude apreciar más su sabor único de forma más agradable con kilos de azúcar encima jaja. Entre la carne seca que vendían, se encontraba todo tipo de carne estilo Jerky, famosa entre los aventureros y deportistas extremos ya que se la pueden llevar en sus expediciones porque está ya curada y no necesita ser cocinada. Bueno como estaba en un mercado chino se pueden imaginar que había carne de diferentes animales, desde la típica de vaca y cerdo, hasta algunas más exóticas como de pato y hasta de cocodrilo, que no probé.

Me gustó mucho recorrer el mercado, comprando algunos regalos de porcelana como los famosos  gatos de la fertilidad y los pimientos de la abundancia, me sentí como en China aunque nunca haya ido al gigante asiático. Fue una sensación un poco rara porque me sentí súper agradecida de estar conociendo un país tan lejano al mío, que lo oí muchas veces y que no pensé visitar, pero a la vez era un poco raro estar en la famosa Singapur y sentirme como que me estaba adentrando en China. Fue contradictorio porque estaba en un país que no es China, se suponía que debía ser diferente y debía ir a conocer más lo local. Pero en la vida hay muchas contradicciones y te das cuentas de estas cuando viajas porque uno tiene estereotipos e ideas fijadas sobre qué esperar. Así que lo pensé por un rato, reconocí la contradicción y al final me di cuenta que esa es Singapur, con una fuerte herencia China. No hay un Singapur más auténtico, más local, más único, siempre va a ser una mezcla.

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Este entendimiento no me impidió disfrutar Singapur, al contrario tome la oportunidad para acercarme más a China y su cultura que también va de la mano con la cultura de sus emigrantes alrededor del mundo. Aproveché para comer comida deliciosa en el Barrio Chino de Singapur. Allí hay una estructura de cómo tres pisos llenos de puestos de comida y venta de artículos chinos además del mercado callejero, que no estoy segura si era por el año nuevo o es permanente. Muy cerca está también el Templo de la Reliquia del Diente de Buda, lo que me sorprendió porque hay un templo llamado igual en Sri Lanka (del que les he contado en este artículo) aunque las estructuras son distintas en el exterior imagino que guardan lo mismo, es decir el diente de Buda, que vaya que lo desmantelaron al pobre jaja. También aproveché para comer Dim Sum o las empanaditas chinas. Nunca han sido mis preferidas, en Estados Unidos son muy famosas entre la gastronomía china, en Venezuela no las comí tanto y las de Singapur no fueron la gran cosa, es decir no me gustan tanto no importa donde se preparen. Y por supuesto tome la oportunidad para comer cosas raras chinas como el Huevo Centenario. Éste es un huevo que se preserva por días y hasta meses, es de color oscuro como negro verdoso y la textura es muy suave como la del Tofu. Supuestamente es una delicia china, pero después de saber que era para mí entendimiento era sencillamente un huevo podrido. Igual me atreví a probarlo, pero no solo sino como parte de un plato con otras cosas y estuvo bien. No supo a nada terrible y bueno disimulado entre la comida se toleraba muy bien su color.

Aquí les dejo prueba visual del momento, vean lo del color oscuro es el huevo centenario!

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Singapur tiene una buena vida nocturna, con bares, discotecas, Whiskey Bars y hasta puestos de comida que abren hasta después de medianoche. Aprovechen, salgan y  parrandeen en uno de los lugares más seguros del mundo, nada que preocuparse. Ten en cuenta que beber en lugares públicos no está permitido después de las 10:30 PM hasta las 7:00 AM, como en las calles o parques. También hay muchísimas actividades culturales de primer mundo, galerías, exposiciones, museos y uno de los mejores zoológicos del mundo, del que les contaré en el próximo artículo. Un día mientras tomaba una cerveza artesanal en uno de los muchos bares me encontré un periódico local que promocionaba una exposición del aclamado Fotógrafo Steve McCurry, que saltó a la fama mundial por el retrato de la niña afgana en la portada de National Geographic en los ‘80. Es uno de mis fotógrafos favoritos, me emocioné mucho y fui a verla. La exposición se llamaba: Fotografías Esenciales de Steve McCurry y se presentó en la Galería Gillman Barracks y la verdad no tuvo perdida, las fotografías son una obra de arte.

Singapur es un destino exótico y aunque la pase muy bien, tengo que confesar que esperaba más de la mezcla intercultural de los malayos y descendientes de chinos,  que son los grupos étnicos mayoritarios del país (aunque hay otras etnicidades como tailandeses e indios y tiene sus barrios en la ciudad), ya que en realidad  estas culturas viven una al lado de la otra sin mezclarse mucho, lo que me pareció muy interesante y a la vez un poco triste.  Se puede ver la poca mezcla en la calle, incluso el físico de ambos grupos contrasta muchísimo, los malayos son morenos y los descendientes chinos tienen la piel más clara y los ojos más achinados pues. Esta poca mezcla se siente en el ambiente y creo que por eso a Singapur le falta un poco de alma. Es verdad que tiene sus particularidades y es único, pero le falta un poco de actitud, de identidad. Igual si quieres conocer más sobre lo que es un país mega desarrollado, pues no dejen de visitarlo y sumérjanse en su tecnología y perfección mientras disfrutan a su vez de China.

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