Parque Nacional Lago Mburo, primer safari en África

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Hacer un safari en África es el sueño de cualquier persona que ame la naturaleza y los animales,  y que haya crecido viendo National Geographic o el Discovery Channel. Por lo que era y sigue siendo un sueño para mí, porque con uno no basta y ningún safari se parece al otro. Los mejores safaris están sin duda en África del Este y del sur,  así que cuando supe que iba a vivir precisamente por esa zona del mundo me dio una alegría inmensa, porque sabía que el maravilloso mundo de la Sabana Africana se abriría ante mis ojos.

Quisimos empezar con una aventura modesta, con un parque pequeño y tal vez no el más espectacular, para ir así poco a poco descubriendo toda la majestuosidad de la fauna africana. Así que fuimos al Lago Mburo en Uganda, uno de los parques más pequeños del país pero el único donde puedes hacer un safari caminando. Nos fuimos primero a la posada, que quedaba sobre una roca muy grande. Desde ahí teníamos una vista espectacular de la planicie. Llegamos al mediodía con un calor y un sol implacable, sin embargo yo quería salir de una vez a ver a los animales. Nos explicaron que así como para nosotros el clima era muy intenso al mediodía,  para los animales también lo seria y buscarían sombra, lo que quiere decir que no era el mejor momento para salir porque iban a estar escondidos, lo que tuvo mucho  sentido. Esperamos que el sol bajara un poco para salir.

Empezamos viendo muchas Cebras, que son impresionantemente bellas y raras. Son como unos caballos con un diseño de piel muy particular. Me encantaba verle sus ojos son grandes, negros y bellos y con unas pestañas largas como una muñeca. Cuando hacia contacto visual con ellas me veía por unos segundos y luego salían corriendo, galopando con el mismo sonido que hacen los caballos. El diseño de su pelaje a pesar de ser imitado tantas veces en ropa y decoraciones me sigue impresionando, es difícil distinguir si es blanca con rayas negras o negra con rayas blancas. Aunque en las más pequeñas el pelaje no se ve negro sino más bien marrón.

Durante el recorrido vimos manadas de Impalas, que se ven muy elegantes y femeninos con sus ojos grandes, negros y delineados finamente por encima con una línea negra. Tienen mucha gracia y delicadeza cuando corren y saltan, parecen bailarinas con sus delicadas y delgadas piernas. Estos animales son los que le dan el nombre a la capital de Uganda: Kampala. Es una derivación del nombre “la colina de los Impala”, en el leguaje local bugandés.

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También vimos Topis que tiene pelaje marrón oscuro con unos parches negros, que asemejan unos pantalones de cuero rockero. Vimos Antílopes Acuáticos, el macho tiene cuernos larguísimos, rectos pero a la vez hacen un espiral manteniendo su verticalidad. Este fue el animal preferido de mi esposo, sus cuernos eran imponentes, poderosos y a la vez elegantes. Las hembras de este animal  parece un cruce de vaca con caballo, por su largo pelaje. Vimos al gracioso Antílope Jeroglífico o Bosbok que siempre e inevitablemente veíamos sobre un arbusto, esto nos dio mucha risa parecía una comedia que precisamente siempre que lo veíamos le hacía honor a su nombre y estaba montado sobre su arbusto (en inglés su nombres es Bushbuck que se podría traducir informalmente en Ciervo de Arbusto). Como ven las diferentes especies de antílopes abundan en el parque, vimos el Eland común o alce de El Cabo y Monos Babuinos y otros tipos de monos, Jabalíes, Búfalos de agua, entre otros animales.

Al final de la tarde, después de dos horas dando vueltas por el parque disfrutando los animales y la vista, cuando ya nos regresábamos tuvimos la suerte de ver a una jirafa pequeña, bueno pequeña en edad porque no era pequeña en altura. Me encantó verla libre, con su forma y pelaje único. Las Jirafa asemejan un poco los adolescentes, ya que pareciera que su cuerpo no está totalmente desarrollado porque no es proporcional, ejemplo son sus largas patas y su pequeña cabeza. Las pocas horas en el parque pasaron volando, pero la noche llegó con un bello manto de estrellas, tantas que por primera vez en mi vida pude ver la forma de la tierra, el domo cubierto de estrellas que se mostraban de punta a punta y sin interrupción.

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A la mañana siguiente nos levantamos antes del amanecer, mientras rompía el alba ya estábamos caminando en el parque haciendo el safari a pie. Ver el sol como se colaba entre las hojas de los arboles acacia, con sus ramas que se expanden horizontalmente en armonía con la sabana, mientras veía a la cebras pasando, fue una de las mejores imágenes que he visto en mi vida. La belleza natural no tiene precio y mientras caminaba con mi cámara me sentía como una exploradora/fotógrafa del National Geogrpahic jaja. Este parque vale la pena más que todo por el safari a pie, puedes interactuar y ver cosas que dentro del ruidoso jeep no podrías. Vimos los restos de animales, huesos y calaveras, escuchamos incluso como las cebras se echaban pedos y como se asustaban de sus propios pedos y salían corriendo, muy muy gracioso. Nos pudimos acercar un poco más a los animales, aunque igual nos tenían miedo estuvimos mucho más cerca de lo que podíamos estar desde auto. Pudimos apreciar mejor el paisaje, escuchar y ver con atención los pájaros.

Una de las cosas que más me impresionó del paseo fue comprobar lo importante que es mantener el equilibrio en la naturaleza, como todo funciona en armonía, cada animal, cada planta tiene un papel en el ecosistema y una mínima alteración a este orden lo modifica. Por ejemplo, las termitas hacen sus nidos sobre el suelo y los Bosbok y otros animales aprovechan para montarse sobre ellas cuando las termitas abandonan su termitero. Los animales se suben para tener mejor vista sobre el ambiente, y pues mientras están ahí pueden que defequen. Las heces como todos saben son buenos fertilizantes y después de un tiempo se empieza a formar un arbusto, que se transforma en árboles. Todo un ciclo natural donde cada criatura pone un poco de su parte para la creación de la vida. Ahora bien les contaba que en este parque no hay elefantes, ni grandes depredadores (no hay leones, sino algunos leopardos y hienas) por eso podemos caminar libremente aunque teníamos un guardia con escopeta. La falta de estos animales se nota en el ambiente. La ausencia más dramática es la del elefante, que arranca los arboles jóvenes y arbustos como los que nacen en los termiteros abandonados, para alimentarse y para poder ver mejor a su alrededor. Como no hay elefantes, que es el jardinero de la sabana, este parque tiene una llanura un poco irregular y hasta descuidada, los arbustos crecen como maleza y desordenadamente. El  campo no está abierto y podado, estos arbustos que se convierten en árboles y ya no pueden usarse como miradores.

La historia de este parque así como la de muchos otros dentro de Uganda es un poco triste. A pesar de su belleza, tiene un pasado sangriento que explica porque no hay grandes depredadores ni elefantes. Primero fueron matados con el resto de los animales en los años 30 debido a una campaña de exterminación de la mosca Tse-tse que les pasaba una enfermedad a los humanos. Las autoridades coloniales pensaron que matando a todos los animales, la mosca no sobreviviría por la falta de alimento. Eso no funcionó, entonces cortaron y rociaron con pesticidas todos los arbustos y árboles, finalmente acabando con la mosca pero a un coste ambiental gigante. Veinte años después y gracias a la nobleza de la naturaleza, el ecosistema se recuperó. Pero los animales salvajes fueron víctimas otra vez de la mano del hombre, por la caza furtiva los grandes felinos fueron llevados a la extinción en el parque. Una de las razones era también la competencia de recursos con los humanos, ya que atacaban el ganado y hasta atacaban a las personas de la comunidad. Durante todo ese tiempo y hasta entrada la década de los 90, peleas políticas, guerra civil y el rechazo al estatus del parque como reserva natural, seguían. La población local rechazaba las regulaciones del parque, porque siempre vieron los recursos en el como parte de su derecho a la subsistencia. Al parecer, en las últimas décadas se han logrado avances y mejoras en la relación de la población local y el gobierno con respecto al parque y la importancia de la preservación del mismo. Sin embargo, la pobreza en los alrededores es muy notable y muchos animales más nunca regresaron, con la excepción de un solitario león que regresó solo al parque y que a veces se le oye rugir por las noches.

Mis primeros dos safaris en África me parecieron espectaculares y no puedo esperar para hacer el próximo.

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Datos útiles

Recuerda llevar zapatos cómodas y ropa ligera. Si tienes pensando hacer el safari caminando te aconsejo que lleves pantalones. No lleves ropa con colores muy llamativos para que no asustes más a los animales. Lleva repelente de mosquitos y protector solar.

Horarios: El parque está abierto desde las 06:30 AM hasta las 07:30 PM

Precios: La entrada a los parques nacionales en Uganda es 40 USD para extranjeros, 30 USD para extranjeros residentes y aproximadamente 5 USD para nacionales, estas tarifas pueden variar dependiendo del parque. Las entradas son válidas por 24 horas por lo que es mejor hacer un safari en la tarde cuando compres tu entrada y a la mañana siguiente cuando no hayan pasado las 24 horas. La entrada no incluye el transporte dentro del parque, es decir no incluye el costo del auto (que debe ser 4×4) o el guarda parques que debe acompañarte en el recorrido caminando. Puedes usar tu carro si lo deseas, tienes que pagar una tarifa por la entrada del vehículo pero aconsejan pagar por un guía también.

Los precios para el carro varían, por lo general los hoteles tendrán los contactos de guías con carros o hasta carros propios que tendrás que pagar aparte de tu estadía. Nosotros el primer día pagamos como 70 USD por un guía con vehículo de safari por tres horas. Para el safari caminando pagamos al guarda parques como 15 USD por dos horas que era la tarifa para residentes, para no residentes es 30USD.

Para mayor información visita la página de la Autoridad de Parques Nacionales http://www.ugandawildlife.org/explore-our-parks/parks-by-name-a-z/lake-mburo-national-park

Estadía: Nos quedamos en el Eagle Nest, es una posada sencilla pero cómoda. Las habitaciones son una gran tienda de campaña con camas y baños. La vista como les dije es muy linda y cuesta 70 USD la noche para dos personas incluyendo cama y desayuno.

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Primer Safari en África

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Y finalmente su majestad: Ankgor Wat

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Angkor Wat es posiblemente el templo budista más famoso del mundo, el más majestuoso, Patrimonio de la Humanidad, el mejor conservado porque desde su construcción en el siglo XII nunca ha sido abandonado… Con su majestad Angkor Wat quiero culminar mis publicaciones (por ahora tal vez, volveré) sobre mi mágica visita a Camboya.

Durante mis días paseando por las ruinas de Angkor no había manera de ignorar Angkor Wat, está ahí súper presente, con su torres que se imponen entre la basta selva, muy cerca de la entrada principal y por supuesto siendo el centro de esta inmensa área llena de ruinas. Las veces que lo vi, pensaba “Ya voy a venir a descubrirte, espérame” porque obviamente no fue el primer templo al que entré, lo quería dejar casi para el final, para que la belleza y mi nivel de asombro fuera en incremento con los días. Además que obviamente estaba esperando el momento con menos turistas posibles.

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Las sonrisas del Templo Bayón en Angkor Thom

Las caras del templo Bayon tridimensional Angkor Thom Camboya Ruinas Angkor
Las caras del templo Bayon tridimensional

Angkor Thom o la “Gran Ciudad” como señala su traducción literal, es una ciudad amurallada  dentro de Siem Riep y es la última capital del imperio Jemer. Lo que hace fácil reconocer Angkor Thom es la sonriente cara del Emperador Jayavarman VII. Pero la sonrisa, es una media sonrisa, serena, tranquila, acompañada con los ojos cerrados del emperador. Una media sonrisa que lo ha hecho acreedor del nombre la Mona Lisa de Asia. Su cara esculpida en altas torres y entradas te imparte la misma serenidad que emana de la cara de la mayoría de las estatuas de Buda.

Dentro de la ciudad amurallada se encuentra mi templo favorito de la ciudad (sí más que Angkor Wat), el templo Bayón. Lo visitamos muy temprano en la mañana en nuestro segundo día en las ruinas de Angkor, después de ver el amanecer. Cuando normalmente la gente se va a Angkor Wat, nosotros nos fuimos a Bayón y tuve la suerte de recorrerlo y disfrutarlo con solo tres personas más en él, incluyendo a mi esposo. La calidad de los grabados y relieves es impresionante, las historias que cuentan, historias budistas que tienen su origen en la mitología hindú.

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Caminar dentro del templo Bayón fue como estar en otro planeta, las 24 torres y 200 rostros del emperador mas la disposición circular me desorientó un poco, lo circulé tantas veces que al final no pude reconocer por donde entramos o por donde debíamos salir. Me encantó estar ahí, sentir su paz, sentir la serenidad que emanaba de los rostros, a pesar de que la idea de tener 200 rostros observándote podría ser horripilante, en este caso era todo lo contrario. Había una serenidad infinita, ayudada por el clima refrescante de la mañana y la solitud del sitio, tanta que me dio el espacio y el tiempo para meditar un poco entre las ruinas y sentir la maravillosa energía centenaria del lugar.

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Las ruinas de Angkor en Camboya, más que solo Angkor Wat.

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Las ruinas de Angkor son mundialmente famosas y siempre despertaron en mí  sueños aventureros de ir a visitarlas. Una de las cosas que aprendí con mi visita es que Angkor Wat es el complejo religioso más grande del mundo, pero muchos asumimos que todas esas espectaculares ruinas en Camboya, donde la naturaleza reconquistó su espacio, y nos hace pensar en aventuras antropológicos al estilo Indiana Jones, son Angkor Wat y no es así. Todo el espacio que contiene decenas de ruinas y templos se llama Parque Arqueológico Angkor o Ruinas de Angkor y quedan en la ciudad de Siem Reap (o en español Siem Riep) en Camboya. Y aunque por supuesto que hay que visitar Angkor Wat porque es el templo mejor conservado, hay mucho más en este pedacito de Camboya que ese templo.

Mi primer día en las ruinas sentí que entré en un portal del tiempo,  me deje llevar a un mundo de fantasía donde la belleza de la naturaleza y la obra del hombre se unían en una danza sensual donde ninguno quería dejarse dominar por el otro completamente. Los altos árboles abrazan, besan y acarician las edificaciones, las cuales por su parte se dejan llevar, luego se enfurecen, se van, se escapan de los brazos de las naturaleza y colapsan…  La naturaleza en la búsqueda de recursos, a veces circunda las ruinas, otras veces no tiene la paciencia y le dan arrebatos de furia e impone sus poderosas ramas y raíces a la estructura…  En algunos casos estos amantes llegan a un acuerdo de mutua convivencia que se ve magnifico, único y majestuoso. Esta danza erótica se puede ver en pleno esplendor en el templo Ta Phrom, hecho famoso por la película Thomb Rider. El balance perfecto que permite a la naturaleza sobrevivir en armonía con las estructuras se ha mantenido gracias a que los esfuerzos de restauración y mantenimiento de las ruinas que quieren preservar esa danza intensa de amor y odio, que presenciaron los que re-descubrieron los templos a finales del siglo XIX,  como parte de la experiencia del mundo perdido.

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Ficha: Camboya

Yo en la ruinas de Angkor

Nombre oficial: Reino de Camboya

Otros nombres antiguos: Kattigara, Imperio jemer, Reino de Kambuya, entre otros.

Ubicación: Península de Indochina, sudeste asiático. Limita al norte y al oeste con Tailandia, con Laos al noreste, y con Vietnam al este y al sudeste. Tiene al sur y sureste una línea costera en el golfo de Tailandia.

Religión: 96.6 % de la población es budista, musulmanes 1.9%, otros 0.9%.

Idiomas: Jemer 96.3%, otros 3.7%

Población: 15 957 223 habitantes. Camboya es una sociedad bastante homogénea, el grupo étnico Jemer tiene un 97.6% de la población, el grupo étnico Cham (en su mayoría musulmanes) cuenta con el 1.2% de la población,  Chinos 0.1%, Vietnamitas 0.1%, otros 0.9%

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El lago Victoria y la fuente del rio Nilo

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Después  de apenas unas semanas de mi llegada a Kampala, ya estaba ansiosa por salir de la ciudad y empezar a recorrer el país. Ese sentimiento es normal en  mí siempre que visito un país, pero ahora que Uganda es mi nuevo hogar me lleno de paciencia porque tendré mucho tiempo para descubrir cada rincón. Además que siempre es buena idea esperar un poco para escuchar las recomendaciones de locales y de las personas que viven en el país. Así que el primer viaje fue sencillo, un viaje de un día donde me disponía a conocer el Lago Victoria y la cuna del legendario Rio Nilo.

Primero tengo que confesar que pensé que Kampala estaba a las orillas del  Lago Victoria, y aunque ciertamente está muy cerca y desde algunas zonas de la ciudad se puede ver el lago, no es tan adyacente como que puedes ir a caminar a la orilla del lago. Sin tráfico,  podrías durar desde el centro de la ciudad hasta el lago aproximadamente una hora. El Lago Victoria es el lago más grande de África y el segundo más grande del mundo con 69,484 km cuadrados de superficie y se comparte en su mayoría entre Uganda y Tanzania, y un poco cae en el territorio de Kenia. Y como es de esperarse, muchas comunidades dependen del lago y viven en sus alrededores.

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Lo recorrimos en un pequeño bote en un día soleado con este clima perfecto de Uganda, caliente pero no demasiado y nada de humedad. Vimos muchos pájaros, de diferentes colores, tamaños y velocidades porque había unos que vi solo por facciones de segundo. Como por ejemplo el bello kingfisher (en español Alcedinidae) que es tan pequeño y rápido como un colibrí y que se podía detectar por su color naranja y purpura brillante. Las orillas del Lago Victoria en Uganda y su zona alrededor conocida como Jinja es la escapada más rápida y fácil desde Kampala. Por la zona hay un montón de hoteles y hostales para los que se quieren escapar de la ciudad y hacer un poco de turismo de aventura incluyendo rafting.  El lago es inmenso, el azul del agua invita a querer lanzarse y nadar, pero no lo recomiendan  por la presencia del parasito Bilharziasis que se encuentra en el agua dulce en cada rincón del país. Algo desafortunado porque Uganda tiene muchos y hermosos cuerpos de agua dulce, pero hay que disfrutarlos solo con la vista. Mientras paseábamos en un bote el guía nos hablaba de la fauna presente en el lago, nos ensenaba los cultivos de peces de agua dulce y pudimos ver desde lejos las comunidades que viven a las orillas del lago.

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El islam y su arte. Museo de Arte Islámico en Kuala Lumpur

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Vivir en Asia me enseñó muchas cosas, me ayudó a comprender el mundo de diferentes perspectivas. Me enamoré definitivamente y de por vida del té y del yoga, antes había un romance pero ahora hay amor profundo. Entre otras cosas que aprendí a amar Asia y a su gente. Una de las cosas que aprendí allá fue a entender más las religiones que no se encuentran muy comúnmente en Latino América, como el hinduismo, el budismo y el islam. Las dos primeras llegan a nuestro continente a través de su filosofía pero el islam cuando llega, llega desvirtuado con malas noticias y fanatismo. Como por principio creo que no todo puede ser malo y que lo malo es el fanatismo vengan de donde vengan, me encantó conocer más del incomprendido islam.

Ya mientras estaba en Sri Lanka realice una meditación con unos Derviches Giradores, los cuales forman parte de los Sufíes la rama mística del islam. Ellos practican el “whirling” o vueltas, una meditación activa para acercarse a Dios. Durante la meditación giras con la tierra y los planetas de nuestro sistema solar para pedir amor para la humanidad y los seres vivos. Una experiencia hermosa y única, que llenó mi corazón de amor, compasión y felicidad. Pero fue Malasia el primer país musulmán que he visitado. Un país desarrollado con una vibrante capital e islámico. Ya por ahí se van cayendo algunas de las concepciones que tenemos con esa religión. Para conocer más nos fuimos al Museo de Arte Islámico en Kuala Lumpur ¿Qué mejor manera para entender mejor un sistema de creencias que a través de su arte?

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Viaje natural y mitológico a las Cuevas Batu en Malasia

Templo Hindú en las Cuevas Batu

Las Cuevas Batu son una combinación de religión y naturaleza poco común, a menos que sea en un peregrinaje. Estas cuevas se encuentran al norte de Kuala Lumpur y valen totalmente una visita.

Empezamos con la religión que es lo que primero se nos muestra con la increíble estatua de del Dios Kartikeya o Murungan, el Dios de la guerra. Este Dios es el hijo del Dios Shiva. Para los que conocen poco sobre hinduismo, Murungan vendría siendo el hermano de Ganesh, el Dios con cabeza de elefante que es más popular fuera de India, tal vez porque a nuestros ojos occidentales les llama más la atención la imagen de un ser mixto. Luego de pasar la imponente estatua de 42.7 metros de altura, empieza la subida de escalones hasta el tope donde encontrarás un templo hindú. En el camino veras turistas y devotos, muchos monos y bellas vistas de la ciudad en la lejanía. Aunque la estructura del templo no es tan espectacular como muchos otros que puedes ver en India, el hecho que está dentro de una cueva lo hace muy especial porque el sol lo ilumina con destellos de luz, que van buscando su camino por dentro de la roca y la vegetación, ambos van acompañando la colorida estructura y las deidades hindúes con sus tonos verdes y grises.

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