Bolivia desde Olympya (parte 3): Copacabana y el lago Titicaca

Esta es la tercera parte del relato de nuestra amiga Olympe. Encontrarán su primer artículo sobre el salar de Uyuni aquí y su segundo artículo sobre Potosí, Sucre y la Amazonia aquí.

“El 6 de diciembre

A unas horas en autobús de La Paz, llegamos a Copacabana, a la orilla del lago Titicaca.

Es una pequeña ciudad mística, donde se mezclan los agricultores de la región que vienen a vender sus verduras y los mochileros quienes llegaron a descubrir el famoso lago (el lago navegable más alto del mundo, cerca de 8.000 kms cuadrados y cerca de 4.000 metros de altitud).

Según la mitología Inca, el Dios creador había permitido el nacimiento del Dios del sol y de la  Diosa de la luna en el lago. La leyenda dice también que una parte del tesoro de los Incas está enterrado en el fondo del lago. La expedición del Capitán Cousteau para encontrar este tesoro por desgracia fue en vano. Sigue leyendo

Bolivia desde Olympya (parte 2) : Potosí, Sucre y la Amazonia

Por Olympe

Esta es la segunda parte del relato de nuestra amiga Olympe. Encontrarán el primer artículo sobre el salar de Uyuni aquí.

“El 26 de noviembre,

Después del desierto, seguimos el camino en bus.

Nos paramos algunos días en la ciudad minera de Potosí, cuyo centro histórico nos permite imaginar su antigua gloria. Damos un paseo por las calles: pequeñas casas de colores, balcones de hierro forjado, muchas iglesias barrocas, a la ciudad no le falta encanto y el ambiente nos gusta, porque es muy festivo. Los jóvenes hacen desfiles y bailan con trajes tradicionales; todas las generaciones están en las calles para asistir al evento.

Sigue leyendo

Bolivia desde Olympya (parte 1) : el desierto de sal de Uyuni

Por Olympe

Una amiga francesa de nuestra autora Amelie le aviso a final del año pasado, que se iba de viaje a América latina por 3 meses con su novio. Iban a aprovechar de un periodo de transición en sus vidas para viajar. Cuando le hablamos de publicar una parte de su relato en Desarrollo Peregrino, ella decidió hablar de Bolivia, el primer país que visitaron en este viaje. En sus palabras, “Bolivia es un país auténtico marcado por la cultura indígena con una diversidad geográfica y cultural fantástica.” Abajo son los emails que recibió Amelie mientras estaban en Uyuni. Se les tradujimos al español y esperamos ser fieles a la muy bonita escritura de Olympe. Las próximas semanas, publicaremos el resto del cuento.

“El 17 de noviembre,

El mareo se calmó gracias a las píldoras locales: Sorochi. En sólo dos horas me sentí mucho mejor, mi dolor de cabeza se fue y respiro normalmente!

Salimos de La Paz en bus para ir al sur.

Hicimos una primera parada en la ciudad minera de Oruro (que produce plata y estaño). Es una ciudad dormitorio sin encanto, con similitudes al Lejano Oeste. Los edificios son nuevos, pero parece que ya están en ruinas. Una nube de polvo de color naranja claro cubre la ciudad. Un solo plato se vende en todas partes en las calles: pollo con papas fritas. Para mí serán papas fritas nada más. Los turistas no parecen aventurarse aquí. Nos quedamos nada más una noche, ya que el día siguiente abordariamos el tren a Uyuni.

La ciudad de Uyuni está ubicada a la entrada del desierto de sal: el Salar de Uyuni. La ciudad en sí no es muy interesante ni por su arquitectura ni por su cultura, pero los mochileros que llegan de todas partes del mundo le dan un cierto encanto y un ambiente festivo. De hecho, es el principal punto de entrada para el famoso desierto donde nos vamos mañana por 3 días de viaje.

Sigue leyendo

Compras locales, capítulo uno: Budapest y La Paz

mercados locales capítulo unoAcuérdate de ir  al mercado principal si vas de visita a una ciudad visita, venden la mejor comida típica.-

Este fue el consejo que mi papá me dio un consejo cuando era más joven. Cuando dijo mercados principales se refería a los mercados de campesinos de las ciudades. Y aparte de que tienen la mejor comida típica, también puedes encontrar a veces opciones más baratas, perfecto cuando uno anda de turista. Recuerdo que era una práctica que hacia mi abuelo materno también, para comprar comida más fresca. Entonces empecé a practicarla, la primera ciudad en lo que lo hice fue en Budapest, Hungría  cuando fui en diciembre del 2010. Llegué al Mercado Central (Central Market Hall o Great Market Hall). Primero porque el mercado es muy antiguo tiene más de cien años, es muy bello y es un “must” de la ciudad. Recuerdo sus altos techos de metal que además me sirvieron de refugio de la nieve, era mi primer invierno en la vida así que como caribeña lo agradecí mucho. Ahí me comí un Gulash espectacular, éste es el plato típico húngaro por excelencia, es un estofado/guisado de carne con salsa roja y vegetales, estaba caliente y bien condimentado, la carne estaba muy suave casi se derretía en la boca.  El mercado hasta encontré souvenirs un poco más baratos que en el resto de la ciudad, así que aproveche de comprar regalos para mi regreso, sobre todo la especia Paprika.  Y también encontré casitas de pan de jengibre, como las  que te imaginas cuando escuchas la historia de Hansel y Gretel.

Con esta primera visita entendí que ir a estos mercados te da un buen input acerca de la ciudad y la cultura. Ves que compran los locales, conoces las frutas y vegetales de esa tierra, seguramente te encontrarás con alguna que no habías visto y/o probado nunca. Además puedes encontrar comida típica como hecha en casa y fresca; también puedes conocer si donde estás los campesinos tienen prácticas de comida orgánica por ejemplo. Es una degustación para todos los sentidos, les recomiendo ir con la glándula de la curiosidad activada  para mejor disfrute de la experiencia. Esta es la primera entrega de una serie de artículos referentes a las visitas que realice a los mercados locales.

Sigue leyendo

A la altura del Lago y Santa Cruz de la Sierra

A la altura del Lago santa cruz de la sierra

Continuando con mi viaje a Bolivia, cuando les conté sobre la Paz  les dije que era necesario llegar allá si quieren pasar por el lago Titicaca y por Copacabana, lo cual les recomiendo totalmente. Cuando fui estaba apenas empezando el invierno, aunque era un día hermoso y soleado. Fuimos en auto  porque teníamos la posibilidad aunque ninguno de los presentes había ido nunca. Nos encontramos que el camino para el lago Titicaca no está nada señalizado, nosotros casi llegamos a la frontera con Perú, viendo siempre el lago del lado derecho, pero sin poder acceder a él. Fue muy gracioso después de unas cuantas horas en el carro, observando el lago, esperando algún cruce o camino que nos permitiera llegar a la orilla y no lo encontrábamos. Llegó un momento en el que vimos colas de grandes camiones y no entendíamos porque estaban ahí, nos metimos en la cola también y preguntamos a que se debía la misma y un señor muy amablemente nos explicó que era para pasar por la frontera, porque aduana revisa los camiones. Entonces cuando le dijimos que queríamos ir a Copacabana por el estrecho de Tiquina y no a Perú, nos dijo que estábamos muy lejos, que teníamos que haber cruzado por el pueblo del Alto. Lo que quería decir que habíamos perdido aproximadamente hora y media del viaje y que si regresábamos iba a ser otra hora y media, más el tiempo hasta que nos tomara llegar a Copacabana.

Artículo relacionado “La Impasible Paz. Bolivia, Crónicas del Altiplano”

¿Qué hacer? ¿Tal vez improvisar un poco  y visitar el lago por el lado del Perú? Bueno yo era la única sin pasaporte así que esa opción la descartamos rápidamente luego de darme cuenta (lección: llevar siempre el pasaporte si vas a estar cercar de cualquier frontera por si acaso). O podíamos call it a day, como dicen los americanos, y ¿regresarnos a casa ya que habíamos perdido unas cuantas horas perdidos? O regresar e ir al lago asumiendo que nos iba a anochecer en el camino de regreso al final del día. Después de pensarlo, pasar el asombro/frustración hicimos lo mejor por el viaje y seguimos hacia el lago Titicaca. Así que si alquilan un carro es mejor llevar un mapa o las direcciones. Y cuando digo mapa: es un MAPA, impreso en físico, no cuenten mucho con google maps  u otro sistema de navegación porque no hay buena conexión.  Además lleven comida para el viaje, pueden ser tres horas desde La Paz (sin contar el tráfico para salir de la ciudad o si se pierden como en nuestro caso) y de verdad no hay restaurantes, ni estaciones de servicio en el camino.

Al final la pérdida que nos echamos valió la pena porque pudimos ver una formación de montañas nevadas hermosas.  Así como disfrutar del paisaje, donde la vegetación es árida, con el frió seco a todo su esplendor, me recordó a la vegetación del Calafate en la Patagonia Argentina. Además el camino es el escenario típico de cualquier “road trip” pocos carros, una carretera delgada y larga, sin muchas cosas más que la naturaleza a tu alrededor.

Sigue leyendo

La impasible Paz. Bolivia-Crónicas del altiplano

Cholitas en Copacabana
Cholitas en Copacabana

En junio del 2014 pase por Bolivia  unos días, el primer encuentro con la bolivianidad fue el temido “mal de páramo” o el malestar producido por la altura. Pues apenas aterrizó el avión, me levanté entusiasta porque el vuelo fue largo y era de madrugada. Con ese salto desde el asiento, pude sentir el corazón acelerado y cómo mis pulmones para adaptarse estaban trabajando rapidito. Pero lo que pudo parecer un leve ataque de asma no duró ni 3 minutos, se paso con unos cuantos respiros profundos. Luego me ofrecieron una pastilla y hasta allí quedó el asunto del mal de páramo. Los otros días si se me ocurría subir escaleras corriendo, pues mis pulmones me recordaban rápidamente que la disponibilidad de oxígeno no era la misma, a través de la dificultad para respirar y las estrellitas en mis ojos. Entonces me olvidaba de correr, respiraba profundo y listo.

Llegué a la Paz, a la mal querida. La llamo así porque de mis amigos que han viajado a Bolivia, todos me recomendaron no pasar mucho tiempo ahí, ya que lo bello de Bolivia estaba fuera de la ciudad, me pareció entonces las descripciones de Caracas, la malquerida. A la salida del aeropuerto del Alto, se pueden ver casas sencillas de ladrillos, con antenas de televisión por satélite en algunas, instaladas en un cerro, lo que me comprobó el paralelismo con Caracas. Estas lomas con casitas pequeñas y sencillas, no son tan extensos como los barrios de Caracas o las favelas de Brasil y no puedo decir si son peligrosos o no. Luego de pasar estas montañas con casas, ya propiamente en la Paz, encontrarán otras montañas de tierra roja. Que bien podrían compararse con las fotos de las montañas de Marte, tomadas por el vehículo explorador Curiosity.

Sigue leyendo