Las 05 cosas que más disfruté de Madrid

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España es uno de los primeros países que los sudamericanos visitan, porque está Europa y relativamente cerca geográfica y culturalmente. Y a pesar de que siempre había querido ir, España se convirtió en el país n° 20 que conocí (sin contar una escala de 7 horas en Madrid donde terminé recorriendo Madrid a media noche por tres horas). Por una cosa y otra no planificaba mi viaje para allá, hasta que a finales del verano pasado logré ir y vaya que valió la pena. Conocí Madrid, Alcalá de Henares, Barcelona y Sevilla en unas dos semanas con un festín de comida y experiencias. Les empezaré a contar sobre Madrid y como sé que muchos ya la conocen y es una ciudad muy fácil de recorrer, además ya la gente tiene muy buena idea de que ver y visitar, me voy a enfocar en enumerar las cosas que más disfruté.

  1. La familiaridad cultural. Disfruté mucho experimentar la cercanía cultural que tenemos con los españoles, empezando por supuesto con el idioma. Se me había olvidado que mis oídos están siempre abiertos porque en Asia aunque escuchaba todo, muy poco era lo que entendía. Durante mis primeros días en Madrid sentía que mis oídos era como parabólicas que captaban cada dialogo que pasaba a mi alrededor, a veces me daba vergüenza el estado de híper receptividad en la que andaba porque hasta escuché conversaciones privadas sin quererlo. La pasión por la fiesta en España solo se puede comparar con la que existe por lo mismo en Latinoamérica, rumbear y festejar como no hubiera mañana, sin importar la edad. Mientras estuve allá estaba el Festival de la Virgen de la Paloma y a pesar del alcohol y de la música alta, era un evento para toda la familia, se veían niños dormidos en sillas y en sus coches, algo impensable en Asia o en Estados Unidos, pero muy normal en España y de donde yo vengo, me recordó todas esas dormidas que pasé de niña entre dos sillas. También reconocí mucha comida con la que crecí y que siempre me pareció normal o mejor dicho venezolana, para descubrir que también se consumen normalmente en España.
  2. El arte y los museos. Los museos de arte es sin duda una de los deleites en Madrid. En el Museo Reina Sofía por supuesto “el Guernica” de Picasso se lleva el premio, por su tamaño, por lo poderoso del mensaje y su contexto. Disfruté también de los cuadros de Dalí con sus loqueras surrealistas. En el Museo del Prado, tengo que confesar, que los cuadros de Velázquez no me impresionaron tanto, me gustaron mucho más los del Greco con la explosión de luz que les ponía. También los cuadros de Goya me impactaban, me encanta lo multifacético que pueden ser sus obras, cuando pintaba el estilo clásico ya empezaba a desfigurar sus personajes casi hasta de forma burlona. Su época negra es terrorífica y excitante a la vez, como el cuadro de “Saturno devorando a un hijo”

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Bienvenidos a África: Uganda

Colinas de Kampala, vista desde la Mezquita Nacional - Uganda
Colinas de Kampala, vista desde la Mezquita Nacional – Uganda

Y lo hice otra vez, me vine a vivir a un país al que nunca había estado antes, a un continente al que no había visitado tampoco. Me rio de  mi suerte, de mi buena suerte, ya solo podría hacer esto una vez más si me mudo a Australia sin conocerla antes, pero esta oportunidad se siente maravillosamente única. Mi nuevo hogar: Kampala, la capital de Uganda. Los primeros días siempre son como un sueño, toda esta como en una nebulosa. No entiendo el valor del dinero no sabía si algo es caro o barato para la economía local, si se están aprovechando de mi por ser extranjera o Mzungu (se pronuncia Muzungu y significa extranjero o blanco). Hago la conversión en dólares pero nunca he vivido por más de tres meses en Estados Unidos, así que la referencia no es muy útil, me he visto haciendo la conversión de Shillings a Dólares Americanos y después Rupias Esrilanquesas, un desastre jaja. También sufro de estrés postraumático asiático y quiero regatear por todo, hasta que me di cuenta una vez que estaba regateando como por 30 centavos de dólar y lo dejé. Mi oído se adapta poco a poco al acento ugandés, que no es tan fuerte como algunos acentos en Asia.  El Jet Lag no hizo su aparición gracias a Dios, a pesar de que venía con 7 horas de diferencia, no me pego tanto. Creo que el Jet Lag hacia Asia que viví tres veces es tan intenso y horrible que todo lo demás es fácil. Estar sin Jet Lag me pareció una bendición porque con todo lo que uno tiene que entender cuando llegas a un país nuevo, no tener todo nublado por el sueño es mucho mejor, igual tu cerebro está funcionando a mil y los sentidos están sobre saturados con información. Pero esta vez he sido más paciente, ya sé que todo viene poco a poco, el oído, las direcciones, el lenguaje, los amigos, soy más paciente con todos y sobre todo conmigo misma, todo llega a su momento, no ha porque desesperarse: estoy en África.

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En mis  primeros días en la calle voy observando todo con atención, nada es normal todo es único y curioso ante mis ojos. Kampala está conformada por varias colinas, las primeras que conformaron la ciudad fueron siete: Kasubi, Mengo, Kibuli, Namarimbe, Nsambya, Lubaga y Kampala, la ciudad sigue creciendo para incluir más colinas con su verdor. Hay mucha vegetación, en los topes de cada colina puedes ver la ciudad, que tiene muchos mercados de artesanías, restaurantes, centros comerciales, canchas de golf, lugares peligrosos, lugares bonitos y bares, muchos bares y discotecas, a los Ugandeses les gusta la fiesta.

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Singapur, más que un país desarrollado

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Singapur es un país desarrollado sin lugar a dudas. Sin embargo, estando allá me di cuenta que debía haber otro adjetivo para calificarlo, porque su desarrollo va más allá de lo que he visto en Europa Occidental y Estados Unidos, es más que un país desarrollado y aún no tenemos una definición que se adapte a este. La pulcritud en sus calles y la tecnología que acompañaba cada lugar al que fui me hizo sentir que estaba en el futuro, no en el 2016. Empezando por el aeropuerto, en el que el proceso de migración no fue más de 5 minutos y al terminar había una tableta preguntándome si me había gustado el servicio, no le podía dar las 100 estrellas que quería.

El primer día me fui al Garden by the Bay o Jardines de la Bahía, a disfrutar de toda la tecnología y el futurismo que ofrece este parque donde han construido edificaciones gigantes que tienen follaje por fuera y parecen  súper árboles que se iluminan en medio de la noche. Dentro del parque hay un invernadero que es un ecosistema de Bosque Nuboso. Tiene por nombre la Selva Lluviosa o Selva De Nubes (con la traducción exacta) y a pesar del calor húmedo del que siempre me quejo que existe en el sureste asiático y en el subcontinente, dentro de la Selva de las Nubes sentí como la temperatura bajó de inmediato como si estuviera en cualquier Parque Nacional de Selva Lluviosa en Venezuela. Las flores estaban bellísimas y por supuesto que lo que más me impresionaba era saber que era algo hecho por el hombre y que tenía un motivo ecológico, apaciguar el cambio climático con la siembra de más árboles y plantas. Por la misma zona se encuentra el centro financiero de este país-ciudad-estado, que es la vista más fotografiada en el Marina Bay. Y como no va a ser lo más fotografiado si hay un lago rodeado de rascacielos, con vidrios que reflejan el agua y el cielo. Si esto te parece poco pues puedes apreciar el Resort Marina Bay Sands que no  solo  es un resort -hotel de lujo con casino incluido, sino que tiene: ¡un barco en el tope de sus tres edificaciones!!!

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Ficha: Singapur

Resort Marina Bay Sands en la Marina Bay Singapur
Resort Marina Bay Sands en la Marina Bay

Nombre oficial: República de Singapur

Otros nombres antiguos: Ciudad León, el Punto Rojo, Reino de Singapura.

Ubicación: Sureste Asiático, un conjunto de islas ubicadas al sur de la península Malaya entre el Océano Indico y el Mar de China Meridional. Al norte tiene a Malasia y al sur tiene islas Riau, pertenecientes a Indonesia.

Religión: Budismo 33.9%, Islam 14.3%, Taoismo11.3%, Catolicismo 7.1%, Hinduismo 5.2%, otras variantes Cristianas 11%, otros 0.7%, ninguna 16.4% (2010 est.)

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Idiomas: Mandarín (oficial) 36.3%, Inglés (oficial) 29.8%, Malayo (oficial) 11.9%, otros  22% (incluyendo Cantones, Tamil y otros dialectos de China e India)

Población: 5 781 728 (estimación para julio 2016)

Un sabor: la superación del asco ante un huevo de color negro en mi plato, atreverme a probarlo y encontrarme con una contextura suave y sabor peculiar pero no muy intenso. Esa fue mi experiencia probando los “Huevos Centenarios”, una especialidad china que consiste en la preservación de huevo de gallina, pato o codorniz por meses o años hasta que se torna de color verde negruzco.

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Útimos días en Sri Lanka y la isla Trapobane

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Isla Trapobane Sri Lanka

Mientras me preparaba para mis últimas semanas en Sri Lanka hice algunas cosas que había querido hacer por mucho tiempo, pero que seguía postergando porque sentía que tenía todo el tiempo del mundo. Y bueno para no dejar que la nostalgia me agarrara por mucho tiempo, me mantuve bien ocupada durante los últimos meses. Noté que las emociones cuando llegué por primera vez a Sri Lanka eran parecidas a la de mis últimos días, apreciaba cada detalle, cada sabor, cada caminata, cada saludo como si fuera la primera vez, aunque posiblemente eran la última vez que recorría, probaba, recibía  y miraba cosas. Y corroboré algo que en teoría sabía: la temporalidad de las cosas siempre te hace apreciarlas más, como cuando estas enamorada, los primeros encuentros están llenos de magia porque no sabes si la emoción va a durar, va a florecer y crecer o no. Así sentía Colombo y Sri Lanka las últimas semanas, sintiendo toda su belleza, con nostalgia ya de todo lo que iba a extrañar y lo que no iba a extrañar ni lo pensaba. Lo que más me impresiona es que pasé dos años en este país que no conocía, en el que nunca había estado antes, lo hice mi hogar, lo disfruté, lo entendí y lo malentendí por dos años, que ya llegaron a su fin y solo puedo pensar que todo pasó muy rápido. Entre la nostalgia y despedidas de mis amigos y de mis lugares y actividades favoritas, aproveché para hacer cosas nuevas.

Empecé por atreverme y comer un poco de comida rápida callejera que previamente me daba un poco de miedo, pero después de dos años y de algunas indigestiones y virus estomacales me atreví, me sentía fuerte y preparada. Lo primero que hice fue ir a comer Kottu Roti uno de los puesticos frente al mar en le Galle Face Green. Después de caminar con la brisa marina y de darnos cuenta que hay dos puestos de comida con nombres igualitos nos decidimos por el primero, extrañamente los meseros pelearon en Cingalés por nosotros, creo que reciben comisión por atraer clientes. Después de pasar la incomodidad del momento, nos sentamos y ordenamos. El kottu rotti es como un arroz frito con vegetales o carnes, pero en vez de arroz tiene pedazos cortados de Roti que es un tipo de pan. Lo cortan en una plancha con utensilios de metal y al hacerlo casi parecen que estuvieran haciendo música, suena como unos tambores. El pan queda tan delgado que por mucho tiempo pensé que que era un tipo de tallarines. Ir a comer Kotu Rotti en el Galle Face Green es una de las cosas populares que hacer en Colombo en cuanto a comida callejera.

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Relatos desde Varsovia

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Nunca pensé que asociaría Varsovia con calor y brillante sol.

Haciendo mi maleta para visitar Polonia mis amigos me advirtieron que el verano estaba súper fuerte y que había muchísimo calor. Yo escéptica, pensaba: ¿bueno, que tan caliente se puede poner? Es Polonia después de todo, un país con frontera con Rusia y conocido por sus inviernos. También pensé: además vengo de Sri Lanka ya estoy aclimatada… Por supuesto que estaba equivocada.

En el verano del 2015 (específicamente en agosto) se registraron nuevos récords de temperaturas en Varsovia. Y aunque no era un calor insoportable para mí porque no era húmedo, pues los pobres polacos se estaban derritiendo y la ciudad no está muy preparada para ese tipo de calor. Por supuesto que no tienen aires acondicionados en las casas o restaurantes, ya que cae nieve en cantidades industriales casi la mitad del año. Yo de necia igual me lleve zapatos cerrados y pantalones largos que nunca use y me quedé con las ganas de probar las deliciosas sopas polacas que tanto me encantan, porque nadie estaba vendiendo o cocinando sopas con esa ola de calor. Visitar Varsovia durante esta ola de calor de seguro me dio una perspectiva peculiar y diferente de la ciudad. Los polacos son muy abiertos y amables para estar tan al este de Europa y no al sur, sin embargo estaban un poco atontados con el calor y hasta un poco desatados, había gente bañándose en las fuentes con su ropa interior, esto me pareció graciosísimo.

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Por esa razón y otras, Varsovia para mi es esta ciudad cálida y única. Entre sus calles y fachadas de edificios se relatan tres realidades que unen y desunen el paisaje. La primera realidad es la historia del pasado reconstruido. Varsovia fue arrasada tres veces durante la Segunda Guerra Mundial, una primera vez con la llegada de los alemanes en 1939, una segunda vez durante el levantamiento del Gueto de Varsovia en 1943 y luego durante y al final de levantamiento de Varsovia en 1944 (dos hechos distintos que no deben confundirse). Para 1945 aproximadamente el 90% de Varsovia estaba destruida. Su centro histórico, se ve muy nuevo para ser histórico y se debe a que fue reconstruido gracias a dibujos de artistas italianos del siglo XVIII.

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Caracas y su ciudad universitaria

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De mi visita a Venezuela hace casi un año, dejé un artículo pendiente porque no encontraba las fotos del viaje,  pero al fin las encontré y puedo contarles mi historia! Quería hablarles del único LUGAR que hizo mi corazón saltar de emoción, amor, nostalgia, orgullo y tristeza a la vez. Y no fue mi encuentro con el Mar Caribe que siempre me saca una sonrisa en el alma, no fue ver la montaña del Ávila que decora Caracas con diferentes tonalidades de verde, marrón y hasta azul dependiendo de la hora del día y tampoco fue el verdor de mi ciudad natal Maracay, conocida como la Ciudad Jardín de Venezuela. Y no me malinterpreten, todos estos sitios me hicieron suspirar, porque me recibían en casa. Pero la que más emociones creo en mi fue la visita a la Ciudad Universitaria de Caracas (CUC), la sede de la Universidad Central de Venezuela (UCV) donde estudié mi pregrado, posgrado y obtuve mi primer trabajo profesional.

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Para mis lectores no venezolanos, les voy a explicar porque sentí todo esto y aunque casi cualquier persona puede sentir muchas emociones cuando visita su Campus Universitario, el caso de la Ciudad Universitaria de Caracas es especial. Empecemos por lo más obvio, este campus fue declarado Patrimonio de la Humanidad en  el año 2000 por la Unesco y su belleza la hace digna de visitar por lo que la incluyo en este blog, además de las emociones que me despertó cuando fui un día muy temprano en la mañana y una brisa fría y con esencia entre cemento y aroma de plantas  me recibieron nuevamente.

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Compras Locales: Capítulo Tres Bangkok

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Bangkok es conocida por sus grandes centros comerciales y por ser un destino para compras, por sus súper baratos precios y variedad. Los centros comerciales están posiblemente entre los más grandes del mundo. Tailandia es una economía pujante y las compras no se limitan a los centros comerciales, en las calles puedes comprar desde ropa, hasta simples baterías y comida. Hay mercados especiales y famosos como el mercado flotante (al que no fui por cierto) y el de Chatuchak, y otros no tan famosos pero igual interesantes.   En esta nueva edición de esta columna, les voy a contar sobre los mercados a los que fui con visitas planificadas o no en la ciudad de Bangkok.

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El mercado mayorista por Wat Pho

No me sé el nombre porque me lo encontré al salir de conocer el famoso Templo de Wat Pho del que les conté en el artículo anterior sobre Tailandia. Mientras caminábamos nos encontramos en el medio de un mercado, cuando buscábamos la salida de la zona. Era un mercado como de mayoristas donde vendían más que todo comida  y dulces. Me encantó ver todo el movimiento detrás de una de mis atracciones favoritas de Bangkok, la comida. En un espacio de techos altos y muy amplios, ves muchos stands con vegetales, frutas  y personas con carretas moviendo comida, cajas de té, cajas de leche condesada, dulces empacados y pare de contar. Me encantó por supuesto el lado humano, la gente detrás de las carretas o durmiendo en la carretas jaja. Es que cuando pasamos por el mercado era mediodía y  entramos sorpresivamente a una dimensión de intimidad con los tailandeses que no había experimentado. Era gracioso ver como el calor tenia a las personas atontadas, vi más de uno durmiendo la siesta, otros viendo las novelas del mediodía (si los tailandeses aman sus novelas) como en cualquier lugar de Latinoamérica y a un bello niño tomando un baño en una ponchera. Y también me encantó ver como tenían de mascotas y posiblemente de guardián anti-plagas a gatos, más de una vez me pare a darles cariño y tomarles fotos. El hambre nos agarró por la hora así que decidimos buscar un sitio para comer y por supuesto que el mercado tenía donde comer también y la comida no decepcionó. Este mercado fue uno de mis favoritos por el elemento no planificado y por el vistazo que me dio de  la clase trabajadora tailandesa.

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