El Real Alcázar de Sevilla

Patio de las Doncellas  El Alcazar, Seville Seville España Spain
Patio de las Doncellas

Tengo que empezar diciendo que el Alcázar es el castillo más bello que he visto en mi vida. Para algunos será Versalles, para mí fue  Sanssouci en Potsdam (Alemania) por mucho tiempo, pero el Alcázar es ahora sin duda mi favorito. Su combinación de estilos es asombroso, arte mudéjar, gótico y muchos más.  Es la unión de la Europa cristiana y del África musulmana, azulejos con escrituras en árabe, arcos de yesos hechos por artistas musulmanes y detalles en las paredes sobre el Emperador Carlos I (también conocido como Carlos V). El palacio ha sufrido modificaciones y ampliaciones durante siglos, por eso se notan diferentes estilos y es el palacio más antiguo y todavía en uso en Europa.

Al Alcázar hay que dedicarle mínimo un día, tiene muchos detalles que admirar. Sus arcos no son sencillamente arcos, son una obra de arte y de yesería. Se puede observar las delgadas líneas de yeso que se unen con las otras y van creando otras  formas. Los azulejos cuentan historias sobre el Emperador Carlos V o te deslumbran con sus colores, hay textiles gigantes mostrando grandes batallas en Salón de los Tapices, hay baños subterráneos, en el piso o en el techo puedes admirar detalles hermosísimos que nunca antes has visto.

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Mis lugares favoritos fueron el Patio de las Muñecas, el Patio de las Doncellas, el Salón de los Embajadores, los jardines y los Baños de María Padilla, les cuento por qué.

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Dias de ensueño en Sevilla

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Después de nuestros días en Madrid nos fuimos a Sevilla en tren. Desde el inicio del paseo en tren todo fue espectacular, el paisaje era muy lindo y único la verdad, pequeñas colinas con pequeños arboles en el tope, la vegetación del suelo de un color amarillo casi dorado contrastando del marrón oscuro del tronco de los árboles y el verde intenso de las perfectamente podadas copas de los árboles. Solo naturaleza hasta donde te llegaran los ojos, faltaba Don Quijote y algunos molinos para completar la vista.

Ya en Sevilla sencillamente nos dejamos llevar por su encanto. Que bella es Sevilla, cada esquina te traslada en el tiempo, con sus callejuelas estrechas y suelos empedrados, las pequeñas lámparas en cada esquina,  los nombres de las calles en azulejos, los arboles con flores y las altas palmeras. Me sentía como si realmente viajé en el tiempo y estaba por los años 1500. El casco histórico de Sevilla es uno de los más grandes de Europa y como dije es de ensueño. Además de perderse en sus calles, en Sevilla hay mucho que ver. De verdad entre casas, museos, iglesias y el magnífico Alcázar, no te aburrirías más bien hay que escoger que hacer y cuando. Yo fui en verano y la temperaturas estaban bien altas, es un calor seco, no húmedo como el de Asia, pero igual había que resguardarse en las horas más fuertes, así que por primera vez entendí el concepto de la “siesta” española, de verdad con ese calor hay que irse de regreso al hotel a descansar y esperar que baje el sol para volver a salir.

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