Encuentro del primer tipo, los animales africanos y nosotras

IMG_4903

El Centro de Educación y Conservación de la Vida Silvestre  queda en la ciudad de Entebbe, está ciudad pequeña queda muy cerca de la capital de Uganda: Kampala, aproximadamente a 40 KM. Pero en Uganda, como pasaba en Sri Lanka, a veces la distancia física nada tiene que ver con el tiempo que se toma llegar de un sitio a otro.  Viajar entre ambas ciudades puede tomar hasta 4 horas gracias al tráfico y la falta de infraestructura. Esperemos que esto mejore ya que justo este mes abrió una autopista que conecta Kampala con Entebbe donde está el aeropuerto internacional del país. Toda esta historia se las cuento porque una de las expectativas que tenía antes de venir para acá era hacer safaris cada mes al menos. Pero la realidad es que los Parques Nacionales quedan “lejos” de la ciudad, no en kilómetros sino en tiempo, sin mencionar los costos. Cuando me enteré que existía el Centro de Educación y Conservación de la Vida Silvestre de Uganda en Entebbe, pensé inmediatamente que era un zoológico con un nombre elegante y que no iba a invertir mi tiempo en ir a un zoológico cuando puedo ir a un Safari real aquí en Uganda. Pero el Centro es más que un zoológico. Su misión es como su nombre lo dice es investigar sobre la fauna en Uganda y sobre todo rescatar animales que han sido sacados de su hábitat y pretendían ser traficados. Hay algunos animales que rehabilitan y regresan a su hábitat y hay otros que se quedan ahí porque su retorno puede ser peligroso para ellos, como por ejemplo los rinocerontes blancos que lamentablemente no hay rinocerontes libres en toda Uganda.

Así que después de unas recomendaciones de amigos que habían ido y la necesidad de salir de la ciudad pero sin pasar tantas horas en el auto, nos animamos a ir al Centro de Educación y Conservación de la Vida Silvestre de Uganda, o UWEC por sus siglas en inglés. Allí hicimos el tour “Tras Vestidores” (o behind the scenes en inglés). En este tour te acompaña un guía y puedes ver de cerca e interactuar con los animales y es lo que más recomendaría hacer.

Artículo relacionado: “Parque Nacional Lago Mburo, primer Safari en África”

Para empezar nos llevaron a ver los chitas (también conocidos como guepardos), así sin anestesia nos llevaron a la jaula con un felino que es nada más ni nada menos el animal más rápido del mundo. Al principio tenía mis reservas porque los animales salvajes son, pues salvajes y sabía de antemano que aquí no los drogaban para que pudiéramos interactuar con ellos sin peligro, porque evidentemente no hubiera ido si fuese así, pero en un abrir y cerrar de ojos estaba allí al lado un chita macho con mi barriguita jaja, tenía cinco meses de embarazo para ese entonces. Hay una hembra pero al parecer, las hembras puede ser más agresivas que los machos en el caso de los chitas. Lo más impresionante fue que solo agitaron la bolsa alimento para gatos para que el chita se acercara y vino a comer muy tranquilo como un gatico.  Me dieron un poco del alimento y lo alimenté y acaricié. Me encantó, yo amo a los gatos y para mí fue un honor poder acariciar este felino con su suave pelaje. La mano con la que lo acaricié quedo con un tintineo por un buen rato de sentir toda la energía de este animal.

Artículo relacionado: “Nueva etapa y nueva vida con Desarrollo Peregrino”

Sigue leyendo

El lago Victoria y la fuente del rio Nilo

IMG_3273

Después  de apenas unas semanas de mi llegada a Kampala, ya estaba ansiosa por salir de la ciudad y empezar a recorrer el país. Ese sentimiento es normal en  mí siempre que visito un país, pero ahora que Uganda es mi nuevo hogar me lleno de paciencia porque tendré mucho tiempo para descubrir cada rincón. Además que siempre es buena idea esperar un poco para escuchar las recomendaciones de locales y de las personas que viven en el país. Así que el primer viaje fue sencillo, un viaje de un día donde me disponía a conocer el Lago Victoria y la cuna del legendario Rio Nilo.

Primero tengo que confesar que pensé que Kampala estaba a las orillas del  Lago Victoria, y aunque ciertamente está muy cerca y desde algunas zonas de la ciudad se puede ver el lago, no es tan adyacente como que puedes ir a caminar a la orilla del lago. Sin tráfico,  podrías durar desde el centro de la ciudad hasta el lago aproximadamente una hora. El Lago Victoria es el lago más grande de África y el segundo más grande del mundo con 69,484 km cuadrados de superficie y se comparte en su mayoría entre Uganda y Tanzania, y un poco cae en el territorio de Kenia. Y como es de esperarse, muchas comunidades dependen del lago y viven en sus alrededores.

Te puede interesar: “06 cosas inesperadas sobre Uganda”

Lo recorrimos en un pequeño bote en un día soleado con este clima perfecto de Uganda, caliente pero no demasiado y nada de humedad. Vimos muchos pájaros, de diferentes colores, tamaños y velocidades porque había unos que vi solo por facciones de segundo. Como por ejemplo el bello kingfisher (en español Alcedinidae) que es tan pequeño y rápido como un colibrí y que se podía detectar por su color naranja y purpura brillante. Las orillas del Lago Victoria en Uganda y su zona alrededor conocida como Jinja es la escapada más rápida y fácil desde Kampala. Por la zona hay un montón de hoteles y hostales para los que se quieren escapar de la ciudad y hacer un poco de turismo de aventura incluyendo rafting.  El lago es inmenso, el azul del agua invita a querer lanzarse y nadar, pero no lo recomiendan  por la presencia del parasito Bilharziasis que se encuentra en el agua dulce en cada rincón del país. Algo desafortunado porque Uganda tiene muchos y hermosos cuerpos de agua dulce, pero hay que disfrutarlos solo con la vista. Mientras paseábamos en un bote el guía nos hablaba de la fauna presente en el lago, nos ensenaba los cultivos de peces de agua dulce y pudimos ver desde lejos las comunidades que viven a las orillas del lago.

Sigue leyendo

Seis cosas inesperadas sobre Uganda

Ankole Watusi raza bovina de Uganda- African Ankole Cattle

En el artículo anterior les conté sobre algunas cosas que me sorprendieron del país apenas llegué, pájaros gigantes volando por la ciudad, predicadores cristianos predicando a los carros en uno de los numerosos atascos de la ciudad, venta de insectos como meriendas en esos mismos atascos y los alegres y extrovertidos que son los ugandeses. Pues después de unas cuantas semanas en el país y de haber salido de Kampala les puedo contar más sorprendentes e inesperadas cosas sobre sobre Uganda:

Artículo relacionado: Bienvenidos a África, Uganda.

  1. Uganda es una República pero reconoce por ley Reyes tribales, cuatro en total que aunque no tienen soberanía absoluta de sus reinos, tienen influencia política. Para algunos ugandeses, los reyes son más importantes en cuanto a prestigio y depositarios de respeto que el mismo presidente. Este respeto a los reyes, que por supuesto son vitalicios, tal vez explique porque el presidente actual tiene más de 30 años de mandato.
  2. Tiendas al aire libre. Cuando recorres la ciudad y el interior, ves como venden de todo en las aceras. Las aceras no son para los peatones solamente, a veces son una extensión de las tiendas una vitrina al aire libre. Muebles, plantas, electrodomésticos, ropa, lo que sea lo encuentras al lado de la calle. La que me ha llamado más la atención son los que venden muebles de madera, al parecer no hay una tienda especifica en la cercanía, es solo vendedores ambulantes que tienen su mercancía en la calle porque no pueden cargar una cama o gabinete en la cabeza, entonces lo dejan a un lado de la calle. Entiendo que cuando llueve lo cubren con plástico y hasta pasan la noche ahí, porque mover tantos muebles cada noche no valdría la pena. Entonces no solo es una tienda al aire libre, es un depósito y taller al mismo tiempo porque hasta puedes ver de vez en cuando como construyen los muebles o los barnizan a plena luz del día. ¿A Alguien le provoca conocer esta tienda?

img_3281

Sigue leyendo

Bienvenidos a África: Uganda

Colinas de Kampala, vista desde la Mezquita Nacional - Uganda
Colinas de Kampala, vista desde la Mezquita Nacional – Uganda

Y lo hice otra vez, me vine a vivir a un país al que nunca había estado antes, a un continente al que no había visitado tampoco. Me rio de  mi suerte, de mi buena suerte, ya solo podría hacer esto una vez más si me mudo a Australia sin conocerla antes, pero esta oportunidad se siente maravillosamente única. Mi nuevo hogar: Kampala, la capital de Uganda. Los primeros días siempre son como un sueño, toda esta como en una nebulosa. No entiendo el valor del dinero no sabía si algo es caro o barato para la economía local, si se están aprovechando de mi por ser extranjera o Mzungu (se pronuncia Muzungu y significa extranjero o blanco). Hago la conversión en dólares pero nunca he vivido por más de tres meses en Estados Unidos, así que la referencia no es muy útil, me he visto haciendo la conversión de Shillings a Dólares Americanos y después Rupias Esrilanquesas, un desastre jaja. También sufro de estrés postraumático asiático y quiero regatear por todo, hasta que me di cuenta una vez que estaba regateando como por 30 centavos de dólar y lo dejé. Mi oído se adapta poco a poco al acento ugandés, que no es tan fuerte como algunos acentos en Asia.  El Jet Lag no hizo su aparición gracias a Dios, a pesar de que venía con 7 horas de diferencia, no me pego tanto. Creo que el Jet Lag hacia Asia que viví tres veces es tan intenso y horrible que todo lo demás es fácil. Estar sin Jet Lag me pareció una bendición porque con todo lo que uno tiene que entender cuando llegas a un país nuevo, no tener todo nublado por el sueño es mucho mejor, igual tu cerebro está funcionando a mil y los sentidos están sobre saturados con información. Pero esta vez he sido más paciente, ya sé que todo viene poco a poco, el oído, las direcciones, el lenguaje, los amigos, soy más paciente con todos y sobre todo conmigo misma, todo llega a su momento, no ha porque desesperarse: estoy en África.

Artículo relacionado: “Ficha Uganda”

En mis  primeros días en la calle voy observando todo con atención, nada es normal todo es único y curioso ante mis ojos. Kampala está conformada por varias colinas, las primeras que conformaron la ciudad fueron siete: Kasubi, Mengo, Kibuli, Namarimbe, Nsambya, Lubaga y Kampala, la ciudad sigue creciendo para incluir más colinas con su verdor. Hay mucha vegetación, en los topes de cada colina puedes ver la ciudad, que tiene muchos mercados de artesanías, restaurantes, centros comerciales, canchas de golf, lugares peligrosos, lugares bonitos y bares, muchos bares y discotecas, a los Ugandeses les gusta la fiesta.

Sigue leyendo

Ficha: Uganda

Niños ugadenses

Nombre oficial: República de Uganda

Otros nombres antiguos: Protectorado Británico de Uganda, Reino de Buganda (solo una parte de lo que constituye actualmente el país)

Ubicación: Este de África. Limita al norte con Sudán del Sur, al oeste con la República Democrática del Congo, al sur con Ruanda y Tanzania, y al este con Kenia.

Religión: Protestantes 45.1% (Anglicanos 32.0%, evangélicos  11.1%, adventista  1.7%, baptistas .3%), católicos romanos 39.3%, musulmanes 13.7%, otros 1.6%, ninguna 0.2%.

Idiomas: oficiales inglés y luganda o ganda el idioma del antiguo Reino de Buganda por donde se encuentra la capital Kampala,  además se hablan otros idiomas como iteso, suajili, idiomas de la región de Níger-Congo, idiomas Nilo-Saharianos y árabe.

Población: 38,319,241

Especialidad Económica: productos agrícolas como el té, café, yuca, algodón, flores y procesamiento de caña de azúcar, textiles, tabacos, entre otros.

Moneda: Chelín ugandeses (UGX), un dolár (USD) son aproximadamente 3500 chilines ugandeses.

Tiempo de estadía: 2 años

Transporte que más uso: Uber y carros particulares.

Un sabor: el café ugandés, intenso, oscuro perfecto para un café con leche oscuro.

Sigue leyendo

Útimos días en Sri Lanka y la isla Trapobane

image
Isla Trapobane Sri Lanka

Mientras me preparaba para mis últimas semanas en Sri Lanka hice algunas cosas que había querido hacer por mucho tiempo, pero que seguía postergando porque sentía que tenía todo el tiempo del mundo. Y bueno para no dejar que la nostalgia me agarrara por mucho tiempo, me mantuve bien ocupada durante los últimos meses. Noté que las emociones cuando llegué por primera vez a Sri Lanka eran parecidas a la de mis últimos días, apreciaba cada detalle, cada sabor, cada caminata, cada saludo como si fuera la primera vez, aunque posiblemente eran la última vez que recorría, probaba, recibía  y miraba cosas. Y corroboré algo que en teoría sabía: la temporalidad de las cosas siempre te hace apreciarlas más, como cuando estas enamorada, los primeros encuentros están llenos de magia porque no sabes si la emoción va a durar, va a florecer y crecer o no. Así sentía Colombo y Sri Lanka las últimas semanas, sintiendo toda su belleza, con nostalgia ya de todo lo que iba a extrañar y lo que no iba a extrañar ni lo pensaba. Lo que más me impresiona es que pasé dos años en este país que no conocía, en el que nunca había estado antes, lo hice mi hogar, lo disfruté, lo entendí y lo malentendí por dos años, que ya llegaron a su fin y solo puedo pensar que todo pasó muy rápido. Entre la nostalgia y despedidas de mis amigos y de mis lugares y actividades favoritas, aproveché para hacer cosas nuevas.

Empecé por atreverme y comer un poco de comida rápida callejera que previamente me daba un poco de miedo, pero después de dos años y de algunas indigestiones y virus estomacales me atreví, me sentía fuerte y preparada. Lo primero que hice fue ir a comer Kottu Roti uno de los puesticos frente al mar en le Galle Face Green. Después de caminar con la brisa marina y de darnos cuenta que hay dos puestos de comida con nombres igualitos nos decidimos por el primero, extrañamente los meseros pelearon en Cingalés por nosotros, creo que reciben comisión por atraer clientes. Después de pasar la incomodidad del momento, nos sentamos y ordenamos. El kottu rotti es como un arroz frito con vegetales o carnes, pero en vez de arroz tiene pedazos cortados de Roti que es un tipo de pan. Lo cortan en una plancha con utensilios de metal y al hacerlo casi parecen que estuvieran haciendo música, suena como unos tambores. El pan queda tan delgado que por mucho tiempo pensé que que era un tipo de tallarines. Ir a comer Kotu Rotti en el Galle Face Green es una de las cosas populares que hacer en Colombo en cuanto a comida callejera.

Te puede interesar: “Una tarde local en Colombo: Galle Face Green

Sigue leyendo

Caracas y su ciudad universitaria

DSCN5314

De mi visita a Venezuela hace casi un año, dejé un artículo pendiente porque no encontraba las fotos del viaje,  pero al fin las encontré y puedo contarles mi historia! Quería hablarles del único LUGAR que hizo mi corazón saltar de emoción, amor, nostalgia, orgullo y tristeza a la vez. Y no fue mi encuentro con el Mar Caribe que siempre me saca una sonrisa en el alma, no fue ver la montaña del Ávila que decora Caracas con diferentes tonalidades de verde, marrón y hasta azul dependiendo de la hora del día y tampoco fue el verdor de mi ciudad natal Maracay, conocida como la Ciudad Jardín de Venezuela. Y no me malinterpreten, todos estos sitios me hicieron suspirar, porque me recibían en casa. Pero la que más emociones creo en mi fue la visita a la Ciudad Universitaria de Caracas (CUC), la sede de la Universidad Central de Venezuela (UCV) donde estudié mi pregrado, posgrado y obtuve mi primer trabajo profesional.

Artículo relacionado: “El largo camino de regreso a casa”

Para mis lectores no venezolanos, les voy a explicar porque sentí todo esto y aunque casi cualquier persona puede sentir muchas emociones cuando visita su Campus Universitario, el caso de la Ciudad Universitaria de Caracas es especial. Empecemos por lo más obvio, este campus fue declarado Patrimonio de la Humanidad en  el año 2000 por la Unesco y su belleza la hace digna de visitar por lo que la incluyo en este blog, además de las emociones que me despertó cuando fui un día muy temprano en la mañana y una brisa fría y con esencia entre cemento y aroma de plantas  me recibieron nuevamente.

Sigue leyendo

Las 06 cosas que he aprendido viviendo un año en Asia

IMG_7697
Mandala en un templo Hindú en India

Depués de unas vacaciones muy especiales que tome en California en el mes de noviembre, he vuelto a Desarrollo Peregrino! Ya tenemos un año con este blog y hemos aprendido mucho en este viaje juntos con nuestros lectores. Este blog lo empecé cuando salí de mi querida Venezuela a emprender una aventura que me ha llevado a 08 países (en Asia contaríamos con 05 países: Sri Lanka, Tailandia, Corea del Sur, Maldivas, e India) y a vivir más de un año en la isla de Sri Lanka en el subcontinente indio, la que es ahora mi hogar. Mientras estuve en Estados Unidos reflexioné sobre algunas cosas que ya venían revoloteando en mi cabeza desde que visité Venezuela en junio de este año. Al estar en contacto con mis raíces en Venezuela y en contacto con la cultura occidental en general cuando visité Estados Unidos, me di cuenta de algunas cosas que he aprendido y desaprendido en este peregrinaje. Como siempre, uno a veces tiene que salir del entorno para observar detenidamente los cambios y las diferencias. En esta oportunidad fue el contraste con la cultura occidental lo que me hizo darme cuenta lo que me ha cambiado Asia. Mucho podría decir acerca de tolerancia, paciencia, salir de la zona de confort y des-configurar nuevamente tu cerebro, porque lo que creías que era normal, no necesariamente lo es en Asia. Pero hoy les quiero hablar de pequeños hábitos y rutinas del día a día que he cambiado y algunos consejos para que puedan sobrellevar esos pequeños choques culturales. Empecemos con estos seis:

Te puede interesar: “El largo camino a casa” y “Impresiones de Venezuela y la historia del Iphone en el inodoro

1. Está bien caminar descalza. Mi familia sabe que caminar descalza en casa para mí es un hábito, me gané los regaños de mi madre y las angustias de mis abuelas. Y de verdad intentaba caminar con sandalias dentro de la casa pero a veces las dejaba en el sofá, en la mesa o en cualquier lado hasta que se amontonaban todas en un solo sitio. En Asia soy normal, andar sin zapatos en la casa es la costumbre. Principalmente porque los zapatos están considerados como algo sucio (sin duda) y por eso tienes que quitarlos, incluso en los templos. Cualquier persona cuando entra en una casa de visita se quita los zapatos en la entrada, en algunas tiendas también se hace. Por lo general en los sitios religiosos muy turísticos hay un lugar donde pagas para que te cuiden los zapatos, o podrías meterlos en una bolsa si tienes. De verdad es satisfactorio saber que por lo que era regañada en casa aquí es normal, como que tengo mi corazón asiático después de todo. Ahora caminar descalza fuera de casa fue en terreno nuevo para mí, donde hay q superar un poco el asco y entregarse a hacerlo, porque por supuesto no quieres ofender a nadie. Por eso creo que en Sri Lanka y en India, muchas personas optan por estar en sandalias, primero por el calor y segundo imagino que es más cómodo si tienes que quitarte siempre los zapatos. Consejo: Si eres de los que no pueden caminar descalzos, llévate unas medias, en muchos sitios te dejan entrar con medias puestas. Si puedes caminar descalzo pero luego ponerte los zapatos con los pies sucios te vuelve loco (a mí me pasa), llévate toallitas húmedas para limpiar tus pies.

IMG_7499
Vemos en un India como en el complejo de cuevas de Mahabalipuram en el estado Tamil Nadu, para una procesión los sacerdotes caminan descalzos.

Sigue leyendo