Safari, cataratas y el río Nilo: Parque Cascadas Murchison

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Hace por allá casi un año, decidí que era tiempo de aventurarme en mi segundo safari en África. Uno tiende a dilatar el conocer los sitios de donde uno vive porque se siente como si tuviera todo el tiempo del mundo. Pero yo sé por experiencia que dos o tres años pueden pasar volando y yo tenía otra urgencia, tenía siete meses de embarazada y pensaba que con el bebé la logística se complicaría y no podría conocer más de Uganda (La cosa no ha sido tan grave como me imaginé). Así que me embarqué en mi segundo safari africano, el destino: El Parque Nacional Cataratas de Murchinson en Uganda.

El viaje desde Kampala son aproximadamente cinco horas, lo hicimos en la mañana y llegamos con tiempo para un safari en la tarde. Este parque es uno de los favoritos de muchos aquí en Uganda, hay mucha más variedad de animales que en el Parque Nacional Lago Mburo, incluyendo elefantes y leones,  así que mis expectativas eran muy altas. Nos montamos en el carro especial para Safari con el dueño de la posada y arrancamos. Lo primero que me encantó fue la cantidad de antílopes que se podía apreciar. Decenas y decenas de antílopes, como el cobo y otros distintos a los que ya había visto como el oribí, muy chiquito y muy cuchi. Parecía una caricatura para niños con sus grandes ojos y cuerpito chiquito. El alcélafo o búbalo común,  que tiene una cara también caricaturesca, larga cara y ojos muy pequeños y pegados entre. En la llanura había pequeñas colinas y cuando llegamos al tope de una colinita pude ver a la lejanía unas jirafas,  se veían como un triángulo ambulante a la distancia, con ese caminar raro y único que tienen debido a que sus patas delanteras son más largas que las traseras. Al rato tuvimos el placer de ver varias manadas de elefantes, en un lugar con algunos árboles que no eran el distintivo árbol Acacia. No sé qué árbol era, pero debe parecerles delicioso a los elefantes,porque había varias manadas en esta zona. Las manadas eran como de 7 elefantes más o menos. En Sri Lanka ya había visto elefantes en su hábitat pero los elefantes asiáticos nada tienen que ver con los elefantes africanos. Éstos son gigantes, su piel es más oscura, es de un gris plomo, no tienen las manchas rosadas que algunos elefantes asiáticos tienen y los africanos tienen colmillos largos indistintamente si son hembras o machos. Nos pudimos acercar a una que estaban cerca de la calle, nosotros mantuvimos la distancia prudencial, pero había otro carro de Safari que se acercó muchísimo e hizo que uno de los elefantes le tocara la trompeta! Ja, ja, ja. No fue en realidad tan gracioso, se acercaron mucho y una de las elefantas (porque las manadas son por lo general son de hembras con las crías), le estaba reclamando su espacio, con su sonido barrito que parece de trompeta. Les estaba pidiendo que se alejaran. Los otros turistas pasaron algún tiempo ahí sacando fotos, hasta que el elefante parecía cada vez más molesto y se movieron.

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Encuentro del primer tipo, los animales africanos y nosotras

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El Centro de Educación y Conservación de la Vida Silvestre  queda en la ciudad de Entebbe, está ciudad pequeña queda muy cerca de la capital de Uganda: Kampala, aproximadamente a 40 KM. Pero en Uganda, como pasaba en Sri Lanka, a veces la distancia física nada tiene que ver con el tiempo que se toma llegar de un sitio a otro.  Viajar entre ambas ciudades puede tomar hasta 4 horas gracias al tráfico y la falta de infraestructura. Esperemos que esto mejore ya que justo este mes abrió una autopista que conecta Kampala con Entebbe donde está el aeropuerto internacional del país. Toda esta historia se las cuento porque una de las expectativas que tenía antes de venir para acá era hacer safaris cada mes al menos. Pero la realidad es que los Parques Nacionales quedan “lejos” de la ciudad, no en kilómetros sino en tiempo, sin mencionar los costos. Cuando me enteré que existía el Centro de Educación y Conservación de la Vida Silvestre de Uganda en Entebbe, pensé inmediatamente que era un zoológico con un nombre elegante y que no iba a invertir mi tiempo en ir a un zoológico cuando puedo ir a un Safari real aquí en Uganda. Pero el Centro es más que un zoológico. Su misión es como su nombre lo dice es investigar sobre la fauna en Uganda y sobre todo rescatar animales que han sido sacados de su hábitat y pretendían ser traficados. Hay algunos animales que rehabilitan y regresan a su hábitat y hay otros que se quedan ahí porque su retorno puede ser peligroso para ellos, como por ejemplo los rinocerontes blancos que lamentablemente no hay rinocerontes libres en toda Uganda.

Así que después de unas recomendaciones de amigos que habían ido y la necesidad de salir de la ciudad pero sin pasar tantas horas en el auto, nos animamos a ir al Centro de Educación y Conservación de la Vida Silvestre de Uganda, o UWEC por sus siglas en inglés. Allí hicimos el tour “Tras Vestidores” (o behind the scenes en inglés). En este tour te acompaña un guía y puedes ver de cerca e interactuar con los animales y es lo que más recomendaría hacer.

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Para empezar nos llevaron a ver los chitas (también conocidos como guepardos), así sin anestesia nos llevaron a la jaula con un felino que es nada más ni nada menos el animal más rápido del mundo. Al principio tenía mis reservas porque los animales salvajes son, pues salvajes y sabía de antemano que aquí no los drogaban para que pudiéramos interactuar con ellos sin peligro, porque evidentemente no hubiera ido si fuese así, pero en un abrir y cerrar de ojos estaba allí al lado un chita macho con mi barriguita jaja, tenía cinco meses de embarazo para ese entonces. Hay una hembra pero al parecer, las hembras puede ser más agresivas que los machos en el caso de los chitas. Lo más impresionante fue que solo agitaron la bolsa alimento para gatos para que el chita se acercara y vino a comer muy tranquilo como un gatico.  Me dieron un poco del alimento y lo alimenté y acaricié. Me encantó, yo amo a los gatos y para mí fue un honor poder acariciar este felino con su suave pelaje. La mano con la que lo acaricié quedo con un tintineo por un buen rato de sentir toda la energía de este animal.

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