Vesak y luces en Sri Lanka, unos días de iluminación

El vesak y las luces en Sri Lanka

La primera luna llena del mes de mayo se celebra en Sri Lanka una de las principales festividades en el mundo budista: El Vesak o Wesak. Esta fecha tiene tres motivos que la hacen especial, es el aniversario del nacimiento del Buda Gautama (el Buda histórico que fundó la religión), aniversario de su iluminación (cuando alcanzó el nirvana) y el aniversario de su muerte física. Sin duda los tres eventos son muy importantes. En diferentes países lo celebran en fechas distintas, dependiendo de la costumbre. En Sri Lanka lo celebran el primer Poya Day de mayo. Como les había contado en un artículo previo, cada luna llena es un Poya. Los budistas se visten de blanco y van a los templos, no se trabaja ese día, ni se vende alcohol, ni carne. En el Vesak esperaba lo mismo un día tranquilo.

Cuando me hablaron del Vesak por primera vez, me decían que  que la luna llena era el domingo el  03 de mayo,  pero además el lunes que le seguía sería libre. Sumado al 01 de mayo que también sería libre por el Día Internacional del Trabajador, por lo que iba a ser un fin de semana de 04 días. Alrededor de dos o tres semanas antes de la fecha, empecé a ver estructuras hexagonales de metal y madera delgada que vendían a los lados de las calles más concurridas.  La semana siguiente las estructuras estaban más elaboradas, ya no era el metal o la madera cruda, sino que empezaron a revestirlos de papel crepe de diferentes colores o plástico, formando lámparas con flecos en la parte inferior, muy bonitas y de diferentes tamaños. Me explicaron que sería un Festival de Luces y dos días antes en un periódico local vi un mapa de donde serían los eventos principales. Uno en el famoso lago Gangarama, cerca del Galle Face Green así que el domingo de la inauguración decidí ir a verlo.

La primera impresión es que frente a mi casa había una tienda grande donde estaban regalando barquillas de vainilla gratis, patrocinadas por un banco nacional. Los comercios (restaurantes, hoteles y centros comerciales) estaban iluminados por primera vez con las lámparas de los colores de la bandera budista (azul, amarillo, rojo, blanco y naranja),  que tenían guindando desde hace unos días. Cuando me fui acercando a las calles adyacentes al lago, empecé a ver la cantidad de gente, familias enteras, con las abuelas y los niños de todas las edades. Cuando llegué al lago, la negrura de la noche se iluminó con miles de lucecitas de diversos colores, que adornaban las fachadas de edificios, templos, estupas budistas y las bellas lámparas de papel que estaban por toda la calle.  La ciudad estaba iluminada literalmente para honrar la iluminación de su profeta.

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