El largo camino de regreso a casa

“Este de Caracas”. Licensed under Public Domain via Wikimedia Commons –

Finalmente después de pasar un poco más de un año fuera de mi Venezuela, llegó el momento de regresar de visita. No puedo negar que estaba esperando el momento para poder vivir y revivir mis querencias de esas que solo se tienen (a pesar de todo) en casa. El momento llegó sin planear, porque al salir del país no tenía fecha ni boleto de regreso y este ha sido el periodo más largo que he estado fuera de mi país y sin ver a mis padres. Total que el camino fue largo, tanto físicamente como emocionalmente, les explicaré por qué.

Primero el camino físico. Saliendo desde Sri Lanka hasta Venezuela, se podrán imaginar que no hay muy buenas conexiones de vuelos, estamos hablando de dos países que no tienen abundante líneas aéreas nacionales y de por sí, son países sin muchas relaciones entre sí. Entonces me esperaba unas cuantas escalas cuando estaba buscando el vuelo. Yo tenía tres prioridades a la hora de buscar el ticket, primero buenas aerolíneas porque sabía que los vuelos serían largos,  que las horas de espero entre las escalas no fueran muy largas, porque seamos sinceros  matar tiempo en aeropuertos puede ser divertido por algunas horas, más de tres puede ser muy aburrido y caro, considerando los precios de cualquier cosa en aeropuertos. Y por último mi tercera prioridad por supuesto era el precio. Total que el boleto ganador después de muchas horas de búsqueda me llevó por tres continentes, seis aeropuertos, cinco aviones y prácticamente dos días de viaje. Pase del Sudeste Asiático al Golfo Pérsico, Europa, América del Norte, Centroamérica hasta llegar a Sudamérica. Estaba tan estresada de no aburrirme que empaque libros, descargue podcasts, juegos, mi cuaderno de sketch, mi música, todo lo posible para entretenerme. Realmente parece un viaje espantoso pero lo gracioso fue que no lo fue. Dormí muchísimo durante los vuelos, no digamos que perfectamente pero si dormí mucho, no tuve retrasos y hasta las maletas llegaron completas. Fue tanto lo que dormí que en cinco vuelos solo vi un total de dos películas, eso sí casi me termine un libro entero.

Luego llegar a casa emocionalmente, después de ver a mi familia donde la cercanía llegó rápido, vino el ambiente. Ver mi antiguo cuarto, mi antigua casa y mi antigua ciudad. Puedo decir sin miedo a equivocarme que los primeros seis días era como estar en un sueño lúcido (aunado a que tenia sueño de verdad por el cambio de horario) y era como cuando sueñas que estás en un lugar conocido, que sientes que es conocido, pero que en el fondo sabes que nunca has estado ahí. Como cuando sueñas con alguien que en tus sueños es alguien que conoces, pero que no tiene el mismo físico a la persona que dice ser. Era como que todo era igual pero a la vez todo ha cambiado.

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Las inesperadas características del metro en D.C.

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Como venezolana cuando empecé a viajar a otras ciudades del mundo, que contaban con transporte subterráneo, me sorprendía que algunos metros eran sucios y viejos (como el de París y el de Nueva York), otros peligrosos (como el Budapest, al menos así lo sentí), otros sumamente complicados por tantas líneas que se entrecruzan, hasta hacer una araña del mapa (como el de París, Nueva York y Berlín). Lo que por supuesto, dificultaba su navegación. También hay algunos que tienen todas estas características combinadas.

Todo esto me sorprendía porque el metro de Caracas era lo contrario, era limpio, relativamente nuevo, pocas líneas y seguro. Ya que éste, es de principios de los años 80, no podría compararse con metros centenarios como el de Nueva York.

Ahora lo que me sorprendió del metro de D.C. es que me hacía sentir un poco como en casa, como en el metro de Caracas hace unos pocos años. Los trenes se parecían mucho a los viejos trenes de Caracas, que algunos siguen en circulación, tanto por el diseño interior como el exterior. Con la diferencia que los asientos en el de D.C., tienen cojines de colores y los vagones tienen alfombras. Además las estaciones están construidas con concreto armado como algunas en Caracas y que me recuerdan a la arquitectura de la Ciudad Universitaria de Caracas, la cual es una Arquitectura Moderna, la misma de algunas estaciones del metro de D.C. Estas similitudes deben ser porque ambos abrieron sus puertas en años relativamente cercanos, en menos de una década de separación (Metro de Caracas en 1983 y el D.C. en 1976). Claro el sistema de líneas y conexiones en D.C. es más grande, las estaciones de conexión son más complejas, el tiempo de espera es mucho menor, es mucho más seguro y hay cobertura telefónica en gran parte del recorrido. Sigue leyendo