“Sin dolor, no hay ganancias”, el Crossfit y yo

Sin dolor, no hay ganancia! el #crossfit y yo

Continuando con mi historia practicando Crossfit, les mostraba en mi artículo anterior un video donde explican la disciplina y decían que es una experiencia emocional. Practicar un deporte puede ser sin duda una experiencia emocional para los atletas que están buscando una clasificación, una medalla o un campeonato. Para el resto de los mortales difícilmente les pase esto, no he encontrado a nadie que me diga que el spinning es una experiencia emocional. Sin embargo con el Crossfit si pasa y les voy a contar el porqué.

Empecemos por donde quedamos la vez pasada, después de practicar dos meses en Washington D.C. nos fuimos a California, a la ciudad de Santa Cruz, la cuna de este entrenamiento. ¿Cómo es practicar en la ciudad que vio nacer la disciplina? La verdad es que fue muy duro, aunque me enseñaron algunas cosas con mucho más detalle cómo las sentadillas, que tenía que sentir el peso en los talones. Incluso el instructor (de Crossfit West Santa Cruz) se echó al piso a mis pies para comprobar si estaba haciendo realmente la posición  y corregirme cuando no. Les dejo aquí un .gif  con dos videos para que vean las diferencias entre las sentadillas, en el primero estoy levantando 30 kg (65 libras), fue tomado en D.C. cuando tenía como un mes desde que inicie Crossfit aproximadamente. Podrán ver como no bajaba mucho, no me sentía muy segura porque no tenia el peso completo de mi cuerpo en los talones. En el segundo vídeo estoy haciendo 38.5 kilos en sentadillas (squads) que fue en febrero hace dos meses.

También como Santa Cruz es un poco hippie como les he contado previamente, el mismo entrenador que entrenó con el creador de Crosffit en sus inicios, nos explicaba que cuando íbamos a levantar pesas teníamos que estar concentrados, en estado meditativo, enfocándonos en nuestro cuerpo y la posición para así evitar lesiones y levantar cantidades de peso que antes no habíamos pensado que podíamos levantar. Lo mismo que se recomiendan para practicar yoga. Las rutinas y los WODs (workout of the day) en esa ciudad fueron también más rudos, se apegaban a la raíz del entrenamiento, lo que quería decir muchas pesas, correr mucho y empujar o correr con objetos raros (odd objects), es decir con cosas que no fueran pesas y que incluían sacos de arena por ejemplo.  Ya me había pasado una vez en D.C. que enfrenté uno de los WOD más fuertes, fue entrenamiento en equipo, pero eso fue solo la antesala de lo que me esperaba en California. En aquella ocasión en D.C. hicimos un circuito con cinco estaciones, que incluía la máquina de remar (rowing machine), saltos de caja (box jump), burpees, levantamiento de peso muerto (deadlift) y lanzamientos de pelotas con peso (ball slams).  En las últimas rondas del circuito, yo ya no podía más de verdad estaba exhausta, pero el resto de mi equipo no se paraba, los otros equipos iban terminando y no podíamos parar hasta que completáramos las rondas. Yo seguí pero empecé a sentir una emoción que no podía explicar, estaba agotada pero sentía que no podía parar, me obligaba a seguir y como estaba haciendo algo que no quería, me dieron ganas de llorar. Terminamos el circuito, mi equipo fue último pero lo terminamos. Después, de camino a casa despeinada, empapada en sudor, con manchas negras en mi ropa de cuando me tiraba al piso a hacer burpees y con mi cara llena manchas blancas de cal que usé para que el sudor no me hiciera resbalar las pesas en mis manos, empecé a llorar. Ha sido una de las situaciones más absurdas que me ha pasado en mi vida adulta. Y realmente no entendía porque, estaba como brava y no tenía sentido. Después vi algo que me alegró el día como les conté en uno de mis primero artículos.

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El regreso del Yogui

El Regreso del Yogui 2

Empecé a practicar yoga cuando tenía 21 años, en el momento que más lo necesitaba. Estaba en  esa transición de ser estudiante universitaria a ser profesional, cuando los años de alimentación universitaria estaban cobrándole a mi estómago y con otras situaciones personales que complicaban el panorama, pero que hicieron que mi práctica del yoga fuera tan fundamental en mis semanas. Cuando las cosas fueron mejorando y debido a que me mudé lejos del lugar donde entrenaba paré el yoga por cuatro años. Hasta que me mudé de mi natal Venezuela y retomé el yoga que tanto me gusta, por eso este artículo se llama “el regreso del yogui” (“the return of the yogui” para los nerds que entienden el chiste). Desde entonces he practicado yoga en Estados Unidos y Sri Lanka, dos países con diferentes perspectivas de esta anciana práctica. En este artículo les contaré las diferencias de la práctica del yoga en estos tres países y con que me quedo de cada una.

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Nominadas al Premio Liebster y nuestro primer mes!

liebster awardAl momento de cumplir nuestro primer mes en WordPress, nos dio mucha alegría recibir al mismo tiempo el Premio Liebster. Agradecemos a Carme del blog “La Viajera Incansable” por pensar en nosotras y nominarnos, nos encanta como la comunidad de wordpress es tan cercana, somos una familia. De verdad este mes ha sido increíble para nosotras, compartir nuestras experiencias y nuestras fotos, es dejar un poco de tí en cada publicación. El fantástico apoyo de nuestros amigos, familiares y de los demás bloggers, nos inspira a seguir adelante.

Así que para continuar con la tradición del Premio Liebster y motivar a nuevos blogueros, encontrarán abajo nuestras respuestas al cuestionario y a los blogueros que elegimos. Para que nos cuenten 11 cosas sobre ellos y que sigan con la cadena de nominaciones a otros blogueros. Esperamos que a ellos también les de una razón más para seguir escribiendo, seguir compartiendo y seguir disfrutando bloguear. Sigue leyendo

“No uses máquinas, conviértete en una”, mis inicios en Crossfit

Última clases de "Elements". Foto de Steve  Opiyo, Crossfit D.C.
Última clase de “Elements”. Foto de Steve Opiyo, Crossfit D.C.

Antes de llegar a Estados Unidos mi novio había hecho lobby para convencerme a empezar a entrenar Crossfit. Así que apenas llegamos a D.C., nos inscribimos en un box (así llaman a los lugares donde se entrena crossfit), él para clases normales y yo para mis dos semanas de Elements (elementos), donde me iban a enseñar los movimientos y algunas rutinas, antes de empezar clases regulares.

Nunca practiqué deportes en mi niñez, de hecho las clases de “Deportes o Educación Física”, era donde sacaba el peor rendimiento. Toda una nerd, porque incluso nunca aprendí a andar bicicleta y cuando lo intenté a los 18 años, me caí y me fracturé la clavícula, cuando estaba de vacaciones en Alemania.  Y esto no es una historia triste porque nunca me deprimí por nada de esto, sencillamente sentía que el deporte no era lo mío, era buena en otras cosas y ya. Hice yoga por dos años, luego paré la práctica como por tres años. Durante ese tiempo sin yoga, intenté hacer Insanity (es un programa en DVD de 2 meses que combina diferentes ejercicios de alta intensidad) y al segundo día me desgarré un músculo. Después tuve 4 meses yendo más o menos regularmente (2 o 3 días a la semana) a un gimnasio. Hacia máquinas, clases de tonificación y de spinning, sin muchos resultados en mi cuerpo.

Artículo relacionado “El regreso del Yogui”

Como verán, tenía un currículo un poco flojo, por no decir patético en el área de ejercicios. Por eso que empezar Crossfit iba a ser todo un reto para mí. La idea de levantar pesas, hacer pesas olímpicas y en inglés, era bastante aterradora. Desde mi entendimiento:

Crossfit es un tipo de entrenamiento que combina diferentes movimientos, de diversas disciplinas (gimnasia, pesas, resistencia, entre otras), con alta intensidad y en intervalos de tiempo cortos, a fin de lograr un desarrollo muscular y físico completo e integral. La idea principal es lograr desarrollar todo tu cuerpo, no solo músculos específicos, que es el resultado más común con las máquinas de fuerza en los gimnasios. No necesitas máquinas porque tu te conviertes en la máquina.

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