“No uses máquinas, conviértete en una”, mis inicios en Crossfit

Última clases de "Elements". Foto de Steve  Opiyo, Crossfit D.C.
Última clase de “Elements”. Foto de Steve Opiyo, Crossfit D.C.

Antes de llegar a Estados Unidos mi novio había hecho lobby para convencerme a empezar a entrenar Crossfit. Así que apenas llegamos a D.C., nos inscribimos en un box (así llaman a los lugares donde se entrena crossfit), él para clases normales y yo para mis dos semanas de Elements (elementos), donde me iban a enseñar los movimientos y algunas rutinas, antes de empezar clases regulares.

Nunca practiqué deportes en mi niñez, de hecho las clases de “Deportes o Educación Física”, era donde sacaba el peor rendimiento. Toda una nerd, porque incluso nunca aprendí a andar bicicleta y cuando lo intenté a los 18 años, me caí y me fracturé la clavícula, cuando estaba de vacaciones en Alemania.  Y esto no es una historia triste porque nunca me deprimí por nada de esto, sencillamente sentía que el deporte no era lo mío, era buena en otras cosas y ya. Hice yoga por dos años, luego paré la práctica como por tres años. Durante ese tiempo sin yoga, intenté hacer Insanity (es un programa en DVD de 2 meses que combina diferentes ejercicios de alta intensidad) y al segundo día me desgarré un músculo. Después tuve 4 meses yendo más o menos regularmente (2 o 3 días a la semana) a un gimnasio. Hacia máquinas, clases de tonificación y de spinning, sin muchos resultados en mi cuerpo.

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Como verán, tenía un currículo un poco flojo, por no decir patético en el área de ejercicios. Por eso que empezar Crossfit iba a ser todo un reto para mí. La idea de levantar pesas, hacer pesas olímpicas y en inglés, era bastante aterradora. Desde mi entendimiento:

Crossfit es un tipo de entrenamiento que combina diferentes movimientos, de diversas disciplinas (gimnasia, pesas, resistencia, entre otras), con alta intensidad y en intervalos de tiempo cortos, a fin de lograr un desarrollo muscular y físico completo e integral. La idea principal es lograr desarrollar todo tu cuerpo, no solo músculos específicos, que es el resultado más común con las máquinas de fuerza en los gimnasios. No necesitas máquinas porque tu te conviertes en la máquina.

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