La sorprendente Medellín

Hace poco les hablé de la historia, economía y aromas detrás del café colombiano. Ahora bien, cuando decidí viajar en Colombia sola, mi familia y cercanos que no son familiares con América Latina quedaron un poco preocupados. La verdad es que la imagen que tiene hoy Colombia en Europa y EEUU sigue dañada por la violencia que han generado los tráficos de drogas desde los años 1980. Pero durante mi estancia en Venezuela en 2009-2010, me di cuenta que Colombia era envidiada del otro lado de la frontera por su seguridad.

Cuando llegué a Bogotá, tuve la suerte de ser acogida por un amigo y después de algunos días viajando sola en las afueras de la ciudad, siempre me ayudaron personas a encontrar mi camino. Así me di cuenta que Colombia trataba muy bien a los turistas, que con cada año se multiplican más, y visitan este hermoso país, bien sean grupos de amigos, parejas o viajeros solitarios. No en vano la campaña turística del gobierno colombiano es “el único riesgo es que quieras quedarte” para disipar esa fama de peligrosidad.

Al ver tanta atención de los colombianos, decidí añadir una etapa no prevista a mi itinerario: Medellín. Medellín es una ciudad que me sorprendió mucho, solía ser la capital de la droga en los años 80 y hoy es la segunda economía del país y un centro turístico extremadamente merecido. Allá conocí a muchos europeos, americanos y latinos que viajaban solos como yo. Y aunque Medellín todavía está descrita como insegura por algunos sitios gubernamentales en Internet, los colombianos me lo recomendaron mucho y no me arrepiento de haber ido.

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