Compras locales, capítulo uno: Budapest y La Paz

mercados locales capítulo unoAcuérdate de ir  al mercado principal si vas de visita a una ciudad visita, venden la mejor comida típica.-

Este fue el consejo que mi papá me dio un consejo cuando era más joven. Cuando dijo mercados principales se refería a los mercados de campesinos de las ciudades. Y aparte de que tienen la mejor comida típica, también puedes encontrar a veces opciones más baratas, perfecto cuando uno anda de turista. Recuerdo que era una práctica que hacia mi abuelo materno también, para comprar comida más fresca. Entonces empecé a practicarla, la primera ciudad en lo que lo hice fue en Budapest, Hungría  cuando fui en diciembre del 2010. Llegué al Mercado Central (Central Market Hall o Great Market Hall). Primero porque el mercado es muy antiguo tiene más de cien años, es muy bello y es un “must” de la ciudad. Recuerdo sus altos techos de metal que además me sirvieron de refugio de la nieve, era mi primer invierno en la vida así que como caribeña lo agradecí mucho. Ahí me comí un Gulash espectacular, éste es el plato típico húngaro por excelencia, es un estofado/guisado de carne con salsa roja y vegetales, estaba caliente y bien condimentado, la carne estaba muy suave casi se derretía en la boca.  El mercado hasta encontré souvenirs un poco más baratos que en el resto de la ciudad, así que aproveche de comprar regalos para mi regreso, sobre todo la especia Paprika.  Y también encontré casitas de pan de jengibre, como las  que te imaginas cuando escuchas la historia de Hansel y Gretel.

Con esta primera visita entendí que ir a estos mercados te da un buen input acerca de la ciudad y la cultura. Ves que compran los locales, conoces las frutas y vegetales de esa tierra, seguramente te encontrarás con alguna que no habías visto y/o probado nunca. Además puedes encontrar comida típica como hecha en casa y fresca; también puedes conocer si donde estás los campesinos tienen prácticas de comida orgánica por ejemplo. Es una degustación para todos los sentidos, les recomiendo ir con la glándula de la curiosidad activada  para mejor disfrute de la experiencia. Esta es la primera entrega de una serie de artículos referentes a las visitas que realice a los mercados locales.

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La impasible Paz. Bolivia-Crónicas del altiplano

Cholitas en Copacabana
Cholitas en Copacabana

En junio del 2014 pase por Bolivia  unos días, el primer encuentro con la bolivianidad fue el temido “mal de páramo” o el malestar producido por la altura. Pues apenas aterrizó el avión, me levanté entusiasta porque el vuelo fue largo y era de madrugada. Con ese salto desde el asiento, pude sentir el corazón acelerado y cómo mis pulmones para adaptarse estaban trabajando rapidito. Pero lo que pudo parecer un leve ataque de asma no duró ni 3 minutos, se paso con unos cuantos respiros profundos. Luego me ofrecieron una pastilla y hasta allí quedó el asunto del mal de páramo. Los otros días si se me ocurría subir escaleras corriendo, pues mis pulmones me recordaban rápidamente que la disponibilidad de oxígeno no era la misma, a través de la dificultad para respirar y las estrellitas en mis ojos. Entonces me olvidaba de correr, respiraba profundo y listo.

Llegué a la Paz, a la mal querida. La llamo así porque de mis amigos que han viajado a Bolivia, todos me recomendaron no pasar mucho tiempo ahí, ya que lo bello de Bolivia estaba fuera de la ciudad, me pareció entonces las descripciones de Caracas, la malquerida. A la salida del aeropuerto del Alto, se pueden ver casas sencillas de ladrillos, con antenas de televisión por satélite en algunas, instaladas en un cerro, lo que me comprobó el paralelismo con Caracas. Estas lomas con casitas pequeñas y sencillas, no son tan extensos como los barrios de Caracas o las favelas de Brasil y no puedo decir si son peligrosos o no. Luego de pasar estas montañas con casas, ya propiamente en la Paz, encontrarán otras montañas de tierra roja. Que bien podrían compararse con las fotos de las montañas de Marte, tomadas por el vehículo explorador Curiosity.

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