Lo inesperado de Washington D.C. Parte 2

Lo inesperado de D.C. parte 2-2Como les había contado en el artículo anterior, me parece fantástico que siempre podamos encontrar cosas inesperadas en los viajes que hacemos, hay cosas que te dejan con la boca abierta (como el Templo de la Fraternidad de los Masones en D.C.) y otras cosas que se te cruzan en el camino en el momento que menos lo esperabas y más lo necesitabas. Hoy les quiero contar  sobre tres pequeñas experiencias de este estilo, que viví en mi estancia en Washington D.C.:

  1. Los Cines WEC y AMC Loews Uptown. Cuando pensaba en salas de cine en Estados Unidos, me imaginaba los grandes Multiplex, esos complejos grandes, espaciosos y con un mínimo de 4 salas de cine, que solo aseguran proyectar las películas más taquilleras de la temporada. Éstos Multiplex han sido importados en el resto del mundo y fueron las causantes que las clásicas salas de cine, con las que muchos crecimos, cerraran. En algunos sitios de Europa llegué a ver estas salas clásicas pequeñas, luchando por subsistir en el mundo del Multiplex y solo lo hacían por el apoyo incondicional de los habitantes de los pueblos o ciudades en los que se encontraban. Por lo general, pasaban películas alternativas, no muy taquilleras, en las cuales no importa si la silla se mueve o no como parte de los efectos especiales; sino que importa más los diálogos, la fotografía y las actuaciones. Ya que en el viejo continente hay más apego a las costumbres, a lo tradicional, a eso que hacían tus abuelos. En mi ciudad natal en Venezuela, las salas de cine fueron cerrando una a una, con la llegada de los Multiplex al principio de la década de los 2000. Los espacios que antes ocupaban éstos cines clásicos, fueron cayendo en manos de una iglesia evangélica brasileña llamada “Pare de Sufrir”, quienes utilizan las salas para sus convenciones.

Pues para mi sorpresa, me encontré en el país creador de las avasallantes Multiplex, dos salas bien diferentes. Sigue leyendo