El reino perdido de Polonnaruwa

Buda del Vatadage de Polonnaruwa Sri Lanka

Polonnaruwa es la antigua capital del Reino Cingalés del Siglo XI. Pero lo que queda no son las ruinas de una ciudad, creo que la descripción más apropiada es que son las ruinas de un complejo espiritual budista. Los reyes quisieron  mostrar su devoción a sus subalternos y vivir para siempre a través de sus obras, por lo que construyeron hermosas Estupas y hermosas estatuas. Las ruinas fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad en 1982 y yo tuve la oportunidad de visitarla a principios de este año con unos amigos que me visitaron desde Caracas.

La visita a las ruinas empezó con lo que yo llamo el Mandala de Budas. Los mándalas son formaciones circulares con diversos patrones o niveles que se repiten hasta formar un círculo y que significan distintas cosas dependiendo a qué religión le preguntes, pero en general está relacionado con simbología espiritual, significa el universo, la relación del ser con lo divino. Esta  estructura en  Polonnaruwa empieza dándote la bienvenida con la famosa Piedra Lunar (Moon-stone o Sandakada Pahana) típica de la arquitectura cingalés de Sri Lanka y es básicamente un medio mándala. Es hecho de piedra tallada y cada semicírculo tiene un significado, representaciones simbólicas de animales que representan los deseos de la vida, las etapas de la misma que se pueden ir superando una a una hasta llegar a la flor de loto, a la iluminación, al nirvana. Tanto la Piedra Lunar como los Muragalas o Guardias de Piedra, eran parte de la decoración espiritual típica de la época que se colocaban en las entradas de los recintos y aun se pueden ver versiones de estos en casas y en templos modernos.

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La primera etapa de la estructura tiene una primera pared y la Piedra Lunar, pasamos a la segunda plataforma o lo queda de esta etapa que contiene columnas, luego viene la tercera con otro muro y otra Piedra Lunar. Este muro si es circular y está también custodiada por Muragalas.  Subimos los escalones y nos encontramos adentro con el siguiente nivel: los mismísimos budas sentados con sus manos en posición de descanso sobre sus muslos y sus ojos cerrados en meditación. Hay cuatro de ellos,  uno por cada entrada que están orientadas por los puntos cardinales. Estos Budas tienen las mejillas un poco más abultadas que otros que he visto, están un poco más rellenos,  varían dependiendo del artista. Esta maravillosa estructura es el Vatadage de Polonnaruwa. Se dice que fue creada para resguardar la Reliquia del Diente de Buda, el objeto mas venerado de Sri Lanka. Sigue leyendo

La danza de elefantes en Minneriya, Sri Lanka

La Danza de Elefantes

Mi historia con los elefantes asiáticos se remonta a mi niñez. En mi ciudad natal Maracay en Venezuela hay un zoológico donde había una elefanta asiática. Su espacio o jaula daba hacia la calle así que al pasar frente al zoológico siempre la veía. Recuerdo que la visitaba de niña y ella acercaba su trompa para buscar comida. Era cándida, tranquila y símbolo  de la ciudad. Se dice que llegó al Caribe como un regalo o adquisición de un dictador de principios de Siglo XX que gobernaba Venezuela desde Maracay y no desde la capital Caracas.  Más que en circos, mi recuerdo de los elefantes era en este zoológico y el poema del nicaragüense Rubén Darío “Margarita” del que ya les hablé en un artículo anterior.

Mis experiencias con los elefantes en Sri Lanka había tenido sus altos y bajos, no por lo elefantes en sí, que me parecen unos animales hermosos, inteligentes, cándidos, sabios y empáticos. Sino más bien por la experiencia con los humanos y cómo los trataban, empezando en fondo de la decepción con el Colombo Perahera, mejorando con la visita al Parque Nacional Yala, bajando un poquito con la visita de los elefantes en los templos y llegando a la cúspide con la visita al Parque Nacional Minneriya, de verdad no creo que se ponga mejor que esto, en cuanto a elefantes asiáticos. A lo mejor mi visita al Parque Minneriya pueda ser solo superado por un safari en África, tal vez.

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El Parque Nacional Minneriya queda al Noreste del país y cuenta con uno de los eventos mágicos de la naturaleza conocido como la Reunión de Elefantes. Durante la sequía (de julio a septiembre) los elefantes se mueven a una pequeña zona donde tienen agua y una planta que les gusta. Yo escuchaba que se veían cientos de elefantes hasta 200. Si hubiera podido ver mi cara cada vez que escuchaba eso aseguraría que la ilusión de poder presenciar esto hacía que mis ojos formaran corazones. Así que moría por ir. Como el Parque queda dentro del Triángulo Cultural aprovechamos el viaje para ver también Sigiriya y las cuevas de Dambulla (que ya les conté). Habíamos contactado a un conductor con una camioneta 4×4 especial para Safaris y fuimos. El parque es inmenso y con espacios abiertos. A diferencia del Parque Nacional Yala, aquí vienes sobre todo a ver los elefantes. En el intermedio puedes ver búfalos de agua y aves, pero el objetivo único es ver a los elefantes. Después de unos minutos de adentrarse en el parque empiezas a verlos. La primera manada que vimos tenía alrededor de 25 elefantas incluyendo bebés. Yo sencillamente no podía creer la hermosura de ver estos animales, tan grandes imponentes y pacíficos. Con sus ojos tiernos y audaces. Sus movimientos son lentos, casi sincronizados los unos con los otros. Al verlos largo rato sus movimientos son relajantes. Mi asombro y dicha no dejaba de crecer, al sentirme totalmente agradecida de tener la oportunidad de ver estos animales tan cerca, libres, bellos, sanos y felices, como debe ser. Ningún acto de circo, ni el zoológico más humano del mundo puede asemejar la plenitud deber estos animales libres, nada el mundo se puede comparar a esto.

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Bebés elefantes

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La Roca, el León y el Castillo: Sigiriya

La roca, el león y el castillo:Sigiriya Sri Lanka

Apenas llegué a Sri Lanka cada vez que tenía la oportunidad de conocer a un esrilanqués le preguntaba inmediatamente cuál era su lugar preferido en el país. La gran mayoría me respondía: Sigiriya. Mi curiosidad y expectativa fue creciendo exponencialmente sobre este lugar y en la primera oportunidad que tuve, ósea cuando tuve más de dos días disponibles para viajar en el país, aproveche para visitarla.

Sigiriya es un fuerte, un castillo y una montaña al mismo tiempo, si parece una historia salida de Narnia. Su construcción se remonta al siglo V y cuenta la historia que el hijo ilegitimo del Rey de Anuradhapura (antigua capital de Sri Lanka) lo asesinó para tomar el reino y se fue de la ciudad para crear su propia capital en la Roca que hoy conocemos como Sigiriya, donde no solo creo arte y un ostentoso castillo, sino que lo fortificó con trampas y soldados para evitar que su hermano y heredero legitimo lo atacara. Toda una telenovela ceilanesa de tiempos antiguos.  Esta montaña queda en el centro de la isla de Sri Lanka, en lo que es conocido como el Triángulo Cultural. En medio del virgen verdor selvático, de la nada aparece una formación rocosa poco común por estos lares. Una montaña con roca expuesta y no cubierta de verde, con una peculiar forma casi cuadrada. Su ubicación y forma rocosa es solo la antesala de lo que te espera por conocer del sitio y de la historia.

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Descubriendo las cuevas de Dambulla y el arte budista

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Las cuevas de Dambulla tienen una historia fascinante que se remonta al siglo I A.C. También tienen un legado artístico importante y es que el arte esrilanqués se desarrolló gracias a la religión. Como mucho del arte en Europa, la religión budista y los reyes fueron los que impulsaron las artes en este país, ya que a fin de dar a conocer la filosofía y enseñanzas budistas, usaron el arte y edificaciones religiosas como el mejor medio de comunicación. Las cuevas están ubicadas en el centro del país, en lo que es conocido como el Triángulo Cultural, una de las atracciones más emblemáticas de la isla. El triángulo tiene sus tres puntas en tres antiguas capitales de los Reyes Singaleses, Anuradhapura, Polonnaruwa y Kandy. Dentro del triángulo se pueden visitar otras atracciones como Sigiriya, las mismas cuevas de Dambulla, parques naturales, bosques y más.

Cuando llegas al lugar del complejo de cuevas puedes ver una inmensa roca casi aplanada y elevada a unos cuantos metros de la superficie, a la espalda de un gigante Buda dorado (no muy común en Sri Lanka) y una cara de dragón con la boca abierta que asemeja más al arte chino que al esrilanqués. No sospecharías que detrás de esas estructuras más contemporáneas,  dentro de esa roca hay unas cuevas con arte antiguo, con más de 150 estatuas de buda, murales y pinturas que cubren la superficie de más de 2000 m2 y muchos colores. Menos imaginarías que ha sido un lugar sagrado y de peregrinaje por más de 2200 años.

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